27 de enero de 2012

Recuerdo


Tal día como hoy, pero en 1945, el ejército ruso llegaba hasta las puertas de un Campo de Concentración que los nazis habían instalado en Polonia. Un lugar llamado Auschwitz-Birkenau. El Horror, así con mayúsculas. Adorno, un filósofo alemán, llegó a decir: nach Auschwitz ein Gedicht zu schreiben, ist barbarisch. Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie. Pienso que esta es una de esas cosas de las que no hay que olvidarse.
Webs de la ONU con información:
 Web del Yad Vashem (Museo de Historia del Holocausto) en español:



24 de enero de 2012

37-77

El último relato breve que he escrito. ¿Qué ocurriría en el mundo si pasara lo que nunca nadie jamás pensó que podría pasar? Cada cuál pone su propio final.

Benítez Rubio, Fco. Javier - 37-77

22 de enero de 2012

Recordar y olvidar

Suele decirse que el tiempo todo lo borra. Más exacto sería afirmar que el tiempo todo lo difumina. Siempre permanece la marca del dolor, pero el paso de los días la desdibuja, le confiere un carácter borroso. Los humanos sobrevivimos gracias a la fragilidad de nuestra memoria. Una persistencia viva y acuciante del pasado enervaría nuestra fuerzas de cara al futuro. 

Hay quien puede recordar hasta el más insignificante de los detalles, hay quien puede vaciar su mente y olvidarse incluso a sí mismo. Estos son casos extremos. Las personas que lo olvidan todo, están enfermas para su desgracia, la demencia senil o el Alzheimer, provocan el vaciado progresivo de sus mentes. Las personas que quieren acordarse de todo, generalmente, lo hacen por ánimo de venganza. Personas cuyas taras vitales impactan en su alma de tal modo que se convierten en ordenadores minuciosos de los crímenes que no perdonan. Ni unos ni otros son considerados normales por el vivir corriente y moliente del día a día. 
En medio del blanco y negro, encontramos un inmenso gradiente de grises. De Fraijó, uno de mis maestros en esto de la filosofía, he aprendido que recordar las cosas es una obligación imperativa y olvidar una necesidad perentoria. Pero entre la espada y la pared ha de encontrarse el equilibrio particular de cada uno. Recordar es sufrir, olvidar es dejar de hacerlo. Olvidar es una injusticia que se enmienda con el recuerdo. Recordar es negar el futuro arrojándose al pasado y olvidar es ignorar el pasado para darlo todo por el futuro. El equilibrio está en  un presente que contenga la dosis justa de recuerdo y de olvido. Si uno se preocupa de rememorar el pasado constantemente corre el riesgo de que el peso del drama te paralice o termine bloqueando la posibilidades que pueden abrirse en el futuro; y seas incapaz de sentir la felicidad, o que la cordura termine siendo aniquilada por el rencor. Si uno se preocupa de olvidar todo el pasado, evita todo el dolor, apostándolo todo al futuro sin mirar atrás; la felicidad te alcanzará pero a un coste muy injusto, por el deplorable ejercicio de insolidaridad con las víctimas sufrientes del pasado.
El equilibrio entre una posición y otra, vivir el presente en el presente, y no en el pasado ni el futuro, es una actividad muy difícil, que requiere un constante esfuerzo emocional y racional. No es un simple colocarse aquí y ahora, es estar constantemente ejercitando la mente para discernir y discriminar lo justo de lo injusto, lo posible de lo imposible, lo aguantable de lo insoportable. Un auténtico tour de force, que muchos no están dispuestos a realizar... así que olvidan y sólo olvidan unos, y recuerdan y solo recuerdan otros. Por voluntad propia deciden irse a uno de los extremos. Cada vez queda menos gente viviendo en el esfuerzo del equilibrio, en el esfuerzo del propio esforzarse, en recordar y en olvidar la dosis idónea para poder vivir con uno mismo y en el mundo con dignidad. 

14 de enero de 2012

Lo humano y lo inhumano



Una de las obras maestras de de Don Miguel de Unamuno, 'Del sentimiento trágico de la vida', comienza haciendo referencia a una célebre frase de un autor latino llamado Terencio. Dice así:
"Homo sum: nihil humani a me alienum puto, dijo el cómico latino. Y yo diría más, nullum hominem a me alienum puto".
La célebre frase se traduce como sigue, 'Soy hombre y nada humano me es ajeno', pero Don Miguel matiza diciendo que 'Soy hombre y a ningún otro hombre estimo ajeno". Es la solemne proclamación de la verdadera hermandad de los hombres de carne y hueso.
Yo, a Don Miguel lo quiero como si fuera de mi familia. Lo conozco, a través de su obra, pero no lo he tratado nunca. Hay gente a la que se quiere, pero a la que no se ha conocido ni tratado nunca. Es la humanidad que tenemos, esa humanidad que nos convierte en seres excepcionales. Como a Marta, como a los padres de Marta. Se les quiere y aprecia sin conocer nada de su vida. Se les quiere por el sufrimiento, por el padecimiento, por la rabia de la injusticia. Por la entereza, por el afán de lucha, por intentar salir del pozo de la pena y la angustia. Es un amor egoísta el mío, tal vez. Les quiero porque lo que les ha pasado a ellos les podía haber pasado a cualquiera de nosotros. A mí mismo, a mi hermana, a mis hijos. Y como nada de lo humano me es ajeno, no me es ajeno el sufrimiento terrible de la niña aquel día. Ni el sufrimiento de los padres desde entonces. Ni me es ajena la justa rabia por la injusticia perpetrada por las leyes esta semana que acaba. 
Pero de algún modo hay algo aquí que retumba por dentro. Precisamente Don Miguel enseña como nadie que lo humano es contradictorio. Por eso, junto a lo humano que nos convierte en seres excepcionales, está la humanidad del monstruo, conviviendo día a día, chocando y destruyendo a su paso todo lo bueno que somos capaces de construir. Ahí están los innombrables. Humanos pero innombrables. Ellos son los sin nombre. Para mí, en esta mi casa, mi blog, no tienen nombre, ni figura, ni rostro, ni voz ni voto. No les niego su humanidad, les niego la capacidad de humanizarse mediante su nombre. Son los innombrables, las Erinias de la Grecia antigua, las diosas de la venganza y la sangre. Ellos, todos, en lo más deleznable de su humanidad, le negaron a Marta lo más humano de su humanidad: la vida. Ahora nosotros, todos, ahítos de sufrimiento, debemos apretar los dientes y tratar con humanidad a quien no dio humanidad. Ser racionales y mantener la calma. Y no ser como ellos, no convertirnos en Erinias vengadoras y cruzarles el alma con lo primero que se pille a mano. No perder el rostro, ni la voz. Ha de existir una diferencia, un salto entre la humanidad que nos humaniza a nosotros que sufrimos impotentes y esos innombrables. No hay hermandad posible entre los monstruos innombrables, sin rostro ni voz, y nosotros. No la hay, no puede haberla. Ese nombre, Marta, es y será, para muchos, más que un nombre, una voz o un rostro. Será el símbolo indeleble de la humanidad maravillosa que somos y que corre tanto peligro ante la sangre y la venganza de los sin rostro, de los sin nombre. Los humanos sin humanidad. Y no podemos ser como ellos. Pero no sólo corremos peligro ante los innombrables. Resulta que la humanidad no ha encontrado un aliado en el lugar esperado. La ceguera.
Porque esto no queda aquí. Esto no termina aquí. Porque el quebranto que la humanidad innombrable ha infringido sin misericordia sobre Marta, sobre su familia, ha sido posible gracias a una ceguera. Y que me perdonen los ciegos y los sordos por usar esta metáfora. Hay quien no quiere mirar a la cara de los que tienen rostro, hay quien no quiere mirar a la cara de Marta, de su familia. Hay quien no quiere escuchar la humanidad de un llanto y un legítimo grito de auxilio. Hay una humanidad que no ha querido darle humanidad a Marta. Una humanidad ciega que antepone su ceguera a su humanidad. Una humanidad que antepone la sordera al auxilio, al socorro de la víctima. Yo soy sanitario y tengo el deber inexcusable de auxiliar al enfermo, al que sufre enfermedad. El ciego, el sordo, sus relucientes togas, sus magníficos tronos, sus mazos contundentes, su ceguera, su sordera no han socorrido al menesteroso, al necesitado, al débil, a Marta. Es la ceguera, la sordera inhumana que ningunea a la humanidad. Sostiene impasible su balanza mientras a sus pies se sufre hasta la muerte. ¿Cómo podemos ser hermanos de estos ciegos y sordos? De los que no quieren mirar con humanidad, de los que no quieren oír con humanidad, de los que no quieren razonar con humanidad. De unos humanos que pudiendo ser humanos no han querido serlo y han decidido ser ciegos y sordos. De los que han terminado por favorecer a los innombrables. ¡¿Cómo?! Nada de lo humano me es ajeno. La ley no es humana por eso la humanidad no le interesa. Nada de lo legal me es ajeno, dirá la ley. La ley está en la cabeza de los ciegos y los sordos. Son como unos robots, son unas máquinas, unos mecanismos, que actúan inhumanamente, como la ley inhumana ciega y sorda, como la letra escrita por unos políticos estúpidos. A los humanos, a los que miramos, a los que tenemos voz y rostro, nos juzgan unas máquinas, sin visión, sin oído, sin tacto, sin emociones ni sentimientos. Nos juzgan unas máquinas, unos seres cibernéticos a los que todo lo humano les es ajeno. Marta le es ajena a sus mentes tabuladoras, maquinadoras, calculadoras, inhumanas. Su cálculo, su raciocinio robótico, su ceguera, su sordera, su pasividad, su neutralidad inhumana no ha podido con los innombrables, con la sangre y la venganza. La ceguera que no ve la muerte, la sordera que no oye los lamentos, el cálculo racional y robótico que no llega siquiera a rozar y entender cómo se le puede hacer tanto daño al alma de esa niña.

Ya termino, desde aquí, desde un lugar donde nada de lo humano es ajeno, se sufre por Marta y su familia. Se desespera por la ceguera y la sordera de los robots no humanos. A los innombrables que los parta un rayo.

7 de enero de 2012

MIRANDA



   Lo que aquí queda escrito suponen casi 12 años de mi vida. He decidido recopilar en este manuscrito la mayor parte de los textos que durante esos años fui escribiendo a modo de diario íntimo en varios cuadernos. He recopilado y ordenado mis pensamientos y emociones, mis miedos y esperanzas, mis uotpías y realidades, mis adhesiones y críticas. El mundo a través de mis ojos, la realidad comprendida por mis pensamientos, eso es lo que aquí se ofrece.

5 de enero de 2012

Días macabros

El tiempo... un Lunes cualquiera de uno de estos años fatídicos que estamos viviendo...
El lugar... Penitenciaría Cuerno de Toro... Corredor de la Muerte....para ser exactos

El día parece que llegó. A tiempo, ni antes ni después, justo en el momento en que se le esperaba.
El reo se levantó temprano. No quería que su destino perdiera el tiempo.
Apenas desayunó. Hay viajes que hay que hacerlos con poco equipaje.
Permaneció tumbado en la cama toda la mañana. Si hay que ir se va, pero ir para nada es...
A la hora del almuerzo, junto a la bandeja aparece un alguacil. Se ve de venir...La digestión va ser fastidiosa.
Señor reo -dice el alguacil. Señor reo -repite el alguacil, con el mismo tono neutral y exacto... como si fuera un señor con corbata que trabaja para la Banca y recibiera a un incauto en su despacho.
Dígame Sr. alguacil -le dice el reo con voz de muerto anticipado.
La Comisión se ha reunido hoy temprano -le contesta el alguacil con idéntica e imperturbable mirada- y ha decidido una medida de gracia para con usted.
Efectivamente... le han fastidiado el almuerzo al reo. Con miradas alternas al bistec humeante de la bandeja hasta la cara de pez del aguacil, y de vuelta a la guarnición, el reo pensaba...¡estos tíos me van a tener jodido hasta la última comida de mi vida!
Sr. reo -vuelve a comenzar el alguacil- la Comisión no tiene muy claro como acabar con usted; y ha decidido que aun siendo un criminal, peligroso e indigno, por su buen comportamiento, por su talante borregil, sumiso y dependiente, por nunca decir una palabra más alta que otra, por nunca poner pegas a todas las fechorías cometidas en su contra, porque nunca ha tratado de darse a la fuga, se le permite deicidir la forma y manera en la que se le dará la muerte.
No hay duda... el reo se caga mentalmente en su mala sombra... y en aquel día que decidió irse a trabajar a un Hospital público, porque tenía vocación de ayuda al prójimo... Sin probar bocado el corte de digestión ya está asegurado.
El reo pensaba que con el dineral que cobran esta gente que todavía no tengan decidido como darle boleto es para... ¡qué mancha de ineptos! ... A estas alturas el bistec ya estará duro y frío ... como algunos corazones.
Sr. reo - ya se está poniendo pesado el alguacil- tiene que decidirse...le digo las opciones y usted se lo piensa mientras almuerza. Hasta pronto -se despidió.

 Horca por bajada de sueldos...


  Inyección letal por aumento de horas de trabajo...


  Silla eléctrica por subida del IRPF...


  Paredón y fusilamiento por que te vas al paro como te escantilles...


Hambriento, desencajado... La cara del reo era un poema. La carne estaba dura como un leño.
¿No habrá alguna manera de suicidarse con el bistec? pensaba el reo...sólo para joder a estos cabr...

PostData: A los que acaban de entrar, pero sobre todo, sobre todo, a los que acaba de irse... os deseo, para Reyes, un bonito y coqueto hueco en el fucking Averno, es grande y entrareis todos.

31 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO 2012


¡QUE NO FALTE NI LA PAZ NI LA SALUD NI EL TRABAJO!

30 de diciembre de 2011

Ya están aquí... ya llegaron...


   Aquí están, aquí se las enseño bien grandes para que veamos todos quién ha venido a visitarnos. La cosa todavía está muy reciente, cuando empiecen su actuación en el día a día veremos y hablaremos sobre lo que corresponda, caso por caso. Cabrearse y gritar en arameo cuando toque. Ahora, me ronda por la cabeza otra preocupación. Yo soy muy de preocuparme... qué le voy a hacer.
   'Crónica de una muerte anunciada' es, además del título de una novela del célebre García Márquez, un pensamiento-flash, una especie de coletilla cercana al refrán o al aforismo heraclíteo, que significa que sabemos de antemano lo malo que va a ocurrir y que termina ocurriendo. Una especie de llamada a ponernos la venda antes de sufrir la herida, a tomarnos el analgésico antes de que nos duela la cabeza, una especie de medicina preventiva para el pensamiento y el alma. Ya nos los dijeron, ya lo intuíamos, ya lo sabíamos, ahora vamos a vivir en vivo y en directo esta situación de recorte masivo. Pero todo lo que nos dijeron, todo lo que intuíamos, todo lo que sabíamos no mitiga nada del dolor de cabeza que estamos comenzando a tener. ¡Qué chungo va a ser esto! El verdadero aprendizaje es el que se vive en carne propia, no en la ajena. Otro refrán: la letra con sangre entra; ¿será verdad eso de que somos una sociedad que sólo aprende a base de disgustos? Pero, por desgracia, ésta ha sido la tónica general de nuestra sociedad en el último lustro. Una venda en los ojos, la cabeza metida en el agujero cual avestruz, creyendo que si yo no miro al león, el león tampoco me mira a mí. Y peor, lo que estoy haciendo es facilitarle las dentelladas al león. 
   Hay dos cuestiones que yo considero tan claras y evidentes que ni merece la pena seguir ahondado en la herida: la primera es que el gobierno saliente ha sido catastrófico; la segunda es que el sistema financiero es peor aun. Pero queda la tercera pata del banco, que somos todos nosotros como sociedad. Que hemos vivido muy por encima de nuestras posibilidades individuales y sociales, como los nuevos ricos paletos de una película mala. Podemos escribir, y ya está hecho, varias bibliotecas de Alejandría sobre los fallos y errores, ignomínias y pecados de la clase política y financiera; y cómo pagamos todos nosotros  por sus horrores y crímenes. Es una putada, son una mancha de .... y de ...  [modo autocensura 'ON']. Lean algún que otro libro si no lo han hecho ya. Estamos hartos de recibir y mandar todo tipo de vídeos del youtube y de powerpoints criticando con saña a los unos y a los otros. Como si con solo criticar y mofarse del otro fuera la solución. Hay corriendo por ahí decenas de chistes, escarnios y ofensas contra Zapatero y Rajoy. La gente se lo pasa bomba. Para eso somos muy buenos, cómo sacamos la mala leche para criticar al contrario político, al que votó a otro y qué poca reflexión ponemos a los propios errores, en mirar la propia responsabilidad, nuestra parte de culpa. Si las energías que se utilizan para ensañarse con ellos se utilizara para otra cosa, otro gallo cantaría.
   Pero hay muy pocos libros, vídeos y powerpoints, que hagan un llamamiento a la ciudadanía a reconocer la parte de responsabilidad en este desastre. Muy pocos libros de educación cívica equilibrada, sin desviación ideológica; muy pocos que hablen del esfuerzo, del sacrificio, de trabajar juntos, de dejar de ser enemigos en esta crisis, y de esas cosas tan antiguas, tan fuera de moda. Ese es un grave problema, se llama a la indignación y a la revolución, a la desobediencia, pero nadie llama a la reflexión y a la asunción de la responsabilidad, tampoco nadie llama al esfuerzo, a la fortaleza en tiempo de crisis y carestía, a la cordura, al sentido común de no gastar lo que  no se tiene. La voz de la conciencia social ha desaparecido, Pepito Grillo está defenestrado en estos tiempos del twitter y del facebook, que vivan los chillones, los agitadores, los vendedores de humo, que se hacen millonarios mientras mandan a la gente a gritar a la Plaza. Porque la cuestión, creo yo, es que no podemos quedarnos en el autocomplaciente cabreo contras los grandes monstruos sin hacer, además, una asunción de las propias responsabilidades. Está bien eso de cabrearse contra los dragones, y salir cual caballeros andantes a luchar contra ellos con nuestra  reluciente armadura y la espada bien afilada (Pongo el parche antes que salga el grano y como me doy cuenta de que hoy en día también es el tiempo del cabreo a las primeras de cambio y de la gente susceptible que se siente atacada con cualquier soplo de viento, explico que no estoy en contra de ningún tipo de movimiento social, todo lo contrario; no me refiero a este porque estoy hablando del plano individual de cada persona). Han sido ellos, pero también nosotros. Hay que hacerse mayores de edad, dejar de vivir en el mundo del cuento y la leyenda, dejar de ser adolescentes que sólo patalean enrabietados y no se paran a pensar cómo solucionar el problema que tenemos encima. Con gritar no basta, al menos eso creo yo. Con violencia, más o menos evidente, tampoco. Hay que hacer otra cosa, hay que hacer más cosas, es eso o el abismo. Lo que quiero decir es que hay que ir más allá y centrarse en la solución del problema, centrar los esfuerzos en el afrontamiento y no en el origen, que ya pasó y no se podrá cambiar. Jobs diseñó el Mac, el Iphone y el Ipad, no la máquina del tiempo... que sepamos claro.

24 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD



Platón, Aristóteles y todos los demás, os desean Felices Fiestas. Que la Paz reine en todos los rincones el mundo y que la Felicidad llegue a todos los corazones. 

19 de diciembre de 2011

Zhanguo: la guerra sin cuartel

Uno de los periodos más tenebrosos y violentos de la larga historia de China es el llamado período de los Estados en Guerra (Zhánguó), que duró más de dos siglos La historiografía china coloca este período entre el 450 a.C. al 222 a. C. aproximadamente. Fue una época constante de violencia y de guerra de todos contra todos. Los tres estados surgidos de la desmembración Jin, el viejo y rico principado de Qi, y los estados de Yan, Qin y Chu constituían siete potencias estatales que, después de haber absorbido todas las unidades políticas menores, se harían una guerra implacable y sin cuartel, de la que finalmente uno de ellos, Qin, saldría victorioso y unificaría China bajo su férula en el siglo –III. Todo esto que se cuenta aquí no es precisamente un cuento chino, sino acontecimientos históricos verificables. De este tiempo de guerras, muerte y sufrimiento ha quedado constancia la imponente tumba delEmperador de Qin, conformada por ingentes cantidades de soldados de terracota,por lo menos 7.000.
Para mí, desde hace mucho, este período histórico chino es la metáfora idónea para explicar el funcionamiento de la política en general, y sobre todo, la particular que vivimos y sufrimos en nuestra sociedad: la de una guerra de todos contra todos. Y esto, queda reflejado minuciosamente en el discurso de investidura de esta mañana y en las comparecencias de esta tarde y mañana.
Cada partido político, cada ideología, se arroga a sí mismo la posesión de la VERDAD, descalificando al contrario de mentiroso, peligroso, sectario, prepotente, radical, y un sinfín de calificativos negativos. Como cada uno de ellos posee LA VERDAD, cada uno a sus ojos es plenamente objetivo y sus planteamientos son los que han de llevarse a cabo. Por eso califican a los contrarios como de ideológicos y subjetivos, por poner adjetivos que se puedan usar en horario protegido. El partido ganador hace su discurso, defiende LA VERDAD, la única VERDAD. Luego, sale el primero de los partidos perdedores y dice que esa VERDAD no es verdad sino mentira. Que la verdad que ellos dicen sí es LA VERDAD. Luego llega otro y dice que la verdad del que ganó, ni la verdad del que perdió y habló primero es la VERDAD, que ellos sí están en posesión de LA VERDAD.  Y así sucesivamente, hasta el hastío más absoluto. Lo que ocurre, realmente, es que cada uno se limita a repetir el catecismo lleno de dogmas en el que cree y que han convertido en VERDAD. Son como los lunáticos iluminados de ‘La vida de Brian’ de los Monty Phyton. Cuánta cercanía hay entre lo peor de la religión y lo peor de la política. Y se machacan unos a otros con sus VERDADES. Son incapaces de convencerse o de encontrar una VERDAD común que los unifique a todos. ¡Amigo Apel, amigo Habermas… no os van a hacer ni puñetero caso¡ Como se verá, esto es un auténtico galimatías. La VERDAD termina prostituida, o desintegrada. Es como si le preguntaran a un condenado a muerte cómo quieren que lo maten si en la horca o en la silla eléctrica.
Y ninguno se baja del burro, ninguno de ellos muestra un atisbo de humildad, y decir, por lo menos MI verdad… ¡No!, es LA VERDAD. Ninguno de ellos piensa que pueden estar equivocados, o que podrían necesitar más datos para emitir un juicio, o tener buena voluntad y que se prueben las propuestas de otros… ¡No!, es LA VERDAD la que ha de imponerse. Y tenemos un problema, claro que lo tenemos. Porque del mismo modo que existen las guerras por la religión, ya que los líderes no bajan el pistón y terminan siendo los siervos los que se pelean, se corre el riesgo de que en algún punto de este siglo XXI empiecen las guerras por la política, porque el sistema democrático de las mayorías no sean aceptadas por los que no saben perder. Y lo que empieza siendo una metáfora termine convertida en una VERDAD.
Toda ideología marca lo que considera la fiel descripción del cosmos humano y social; y desde la convicción y la creencia, todas pretenden hacerlo de un modo que quede clausurado y explicado. Hay aquí una falacia increíble, los políticos dicen que hacen la política como algo racional, cuando lo cierto es que todo esto es un inmenso cúmulo de irracionalidades, de cosas pensadas, hechas y dichas  desde las entrañas, desde la animadversión al otro que no es como tú. Toda ideología entiende que está diciendo LA VERDAD y que está defendiendo la  postura más acertada.
A esto le sumamos una pregunta que genera más tensión que respuestas claras y concluyentes: ¿cuánta diferencia hay entre el modelo ideal de cualquier ideología y la puesta en práctica del mismo? ¿Cuánto camino hay entre lo abstracto hasta lo concreto? Respondamos con lo concreto de hoy mismo, para los que apoyan al partido y la ideología de Rajoy, la diferencia es escasa y siempre se está trabajado duramente para acercar ambas orillas. Para los que no apoyan a Rajoy, la diferencia es un oscuro precipicio, difícilmente insalvable. Pero hace cuatro años, en un alarde de coherencia (modo irónico en posición ‘on’) hicieron lo contrario. Depende del lugar que te toque haces una cosa y la contraria, y todas están bien hechas. El reino de la política no tiene nada que ver con la coherencia
En esto hay algo que llama poderosamente la atención. Es seguramente una de las pocas cosas en la que todos los bandos coinciden: arrogarse a sí mismos LA VERDAD, y a los otros las mentiras, la manipulación etc. Al ser visiones en conflicto lo normal es que sus líneas entrechoquen de forma más o menos virulenta, y que los desencuentros se muestren en un amplísimo rango de posibilidades que van desde la más educada crítica constructiva al vituperio más agrio. Cada uno de los partidarios de las ideologías está plenamente convencido de la verdad de sus principios, con lo que nadie convence a nadie, las posturas suelen ser inamovibles y son escasas las ocasiones en las que puede convencerse a otro de que cambie de ideas o principios. Ninguna de las ideologías quiere abandonar sus posiciones y dogmas para encontrarse en un horizonte común que englobe varias posturas.
La vida política es auténticamente surrealista, como las películas de los Phyton o los hermanos Marx, las novelas de Kafka, cercano a la vida y milagros del Barón Munchausen o los cuadros de Escher.