15 de marzo de 2010

La Sabiduría de Irán (II)

LA RELIGIÓN DE ZARATUSTRA

El perfil de lo divino

Zaratustra recibe la revelación de la nueva doctrina del mismísimo Ahura Mazda (Sabio Señor). Al aceptarla, imita el acto primordial del Señor: opta por el bien. La reforma de Zaratustra es pedir a los demás que haga lo que él hace, imitando o siguiendo el ejemplo del Señor. El Ser Supremo ocupa el eje central y lo domina todo: Ahura, Mazda, Ahura Mazda o Mazda Ahura. Los partidarios de Zaratustra se conocerán como mazdeos.
No hay un acuerdo total sobre si el concepto de la divinidad es monoteísta o dualista en Zaratustra, porque hay pasajes en el Asvesta que afirma una y otra forma. Parece cierto que hay un dualismo: existen dos entidades gemelas e igualmente poderosas, el Espíritu Malvado y el Sabio Señor. Esta aparente incoherencia tiene su posible explicación en la evolución del pensamiento de Zaratustra a la hora de hallar una respuesta a la cuestión del mal. Si defiende la idea de un solo dios creador y todopoderoso de una integridad moral infinita han de quedar fuera los aspectos negativos. No obstante Zaratustra tuvo que reparar en que tenía que dar algún tipo de explicación al mal, moral y físico. Y esto no lo podía hacer solamente con un único dios.
Ahura Mazda (Ohrmazd en la forma tardía) es el artífice de todo cuanto existe, y su actuación sobre el universo en continua y benéfica. Lo acompañan siete seres semi-divinos llamados Amesha Spentas (santos inmortales):
- Spenta Manyu (Espíritu Santo)
                                                      - Sarvatat (Buena salud)
- Asha Vahista(Justicia o Rectitud)
                                                      - Amretat (Inmortalida
- Vohu Manah (Buen Pensamiento)
                                                      - Armaiti (Devoción)
- Ksharta (Imperio)

En radical oposición está el principio del mal con sus secuaces: los daevas o demonios. El gran oponente de Ahura Mazda es Angra Mainyu (Ahriman es la forma tardía) o Espíritu maligno y junto a él:
- Druj (Mentira) Es Angra Mainyu el hermano gemelo de Spenta.
- Aka Manah (Mal Sentir)
- Aeshma (Rabia)
     La maldad de estos colaboradores es consecuencia de una elección completamente libre. Se establece por tanto, una lucha entre la muerte y la vida, el caos contra el orden, la falsedad contra la verdad, el salvajismo contra la civilización.

     La ética
     Lo mismo que para el mundo material ha creado las leyes de la naturaleza, el sabio Señor ha establecido para los hombres una obligación ética, una ley para los suyos y para su reino: el hombre debe decidirse por el reino del Sabio Señor y luchar por él en la tierra. El ser humano dispone de libertad y esto le permite elegir. De ahí que en la tierra los seres humanos estén divididos en dos grandes secciones opuestas e irreconciliables entre sí y puedan ser miembros de grupos en pugna. Para Zaratustra, todas aquellas cosas que favorecen la destrucción y la muerte están al servicio de las entidades malvadas; por el contrario, todo lo que tenga que ver con el amor a la casa y a las tierras, el respeto a los animales útiles a la economía doméstica, está en armonía con el sabio Señor. Zaratustra refleja en su reforma la doctrina de la responsabilidad personal y la necesidad de rendir cuentas, ideas ambas que constituyen la estructura de su ideología moral.

     Cosmogonía
    El artífice del cielo y de la tierra no es otro que Ahura Mazda, también del tiempo. En un segundo momento se produce la elección hecha por los Espíritus gemelos entre el bien y el mal, la vida y la muerte, etc., seguida por otra decisión semejante que hacen los daevas y el ser humano. En un tercer momento que viene señalado por una especie de contrato social en que el ser humano y el toro se comprometen mutuamente bajo la dirección de Zaratustra y de un dirigente misericordioso aún por venir.

Sacrificios, rituales y magia
Los tres factores básicos del sacrificio iranio eran el haoma, el fuego y la sangre. Tenían la creencia de que la  ingestión del brebaje transformaba al sujeto en una especie de divinidad inmortal. Según la leyenda, este haoma fue sustraído a las divinidades y entregado a la humanidad. Su absorción provocaba una especie de embriaguez o de trance extático.
Zaratustra reprobaba el sacrificio de víctimas animales y los encantamientos del haoma. Esos dos aspectos de la religión de sus padres son estrechamente solidarios y deberían ser rechazados a un tiempo para que tenga lugar el Buen Orden político y religioso en el que los individuos puedan consagrarse pacíficamente a la cría de su ganado mientras adoran al Dios único. Esta última recomendación comporta el rechazo de todas las deidades del panteón indio-iranio, convertidas en deidades malignas.
En el zoroastrismo posterior, la misión más importante de los sacerdotes es el culto del fuego. En la época sasánida se establece una clara jerarquía de fuegos: Farnbag o fuego de los sacerdotes, Gushnasp o fuego de los guerreros, Burzen Mihr o fuego de los agricultores. Y en el Avesta: Berezisavab o fuego del Señor, Vohufryana o del cuerpo de los hombres, Urvazista o fuego de las plantas, Vazista y Spenista o del trabajo.
La magia fue formalmente condenada por el zoroastrismo, que trataba como criminales a brujos y hechiceros. Y aunque los griegos consideraban a Zoroastro como un astrólogo lo cierto es que la astrología está ausente del Avesta.
Viaje del alma después de la muerte
La muerte no supone el aniquilamiento del ser humano; sólo constituye un tránsito, al cual sigue la rendición de cuentas por las acciones llevadas a cabo en vida y el inicio de la nueva vida, dichosa y o infeliz. Todos los actos del ser humano quedan registrados. Cuando el fallecido abandona la vida y pasa al más allá, ha de atravesar el puente Chinvat, que une este mundo con el más allá. A través de este puente el alma del justo pasará al reino de Ahura Mazda, y Zaratustra promete hacer pasar consigo a cualquier persona que haya escuchado sus enseñanzas.
En épocas posteriores se representa el juicio de la persona, íntegra o impía, delante de tres juicios: Mitra, Rashnu que es el que sostiene la balanza y Sraosha. Concluido el juicio el alma debe atravesar el puente y éste se comporta de forma diferente según quien pase: se hace espacioso para el alma buena que llega al reino de la luz, y se convierte en el filo de una navaja para el réprobo cayendo al abismo infernal.
Pero este juicio no representa para el ser humano el acto final de su trayectoria en el mundo. En la última etapa de la edad cósmica, todas las almas serán revestidas de nuevo de sus cuerpos y formarán parte en la lucha final entre los dos grandes principios, que finalizará con la victoria del bien. El universo será renovado y purificado, y las almas serán sometidas a la prueba de fuego. El principio del mal y su cohorte perecerán en el último combate.
El Mazdeísmo
Como ocurrió otras veces en la larga historia de las religiones, los seguidores de Zoroastro complicaron, más bien modificaron, y mucho, el pensamiento de su Maestro. Los espíritus gemelos primigenios se convierten en dos dioses opuestos: Ormuz, o el bien (antes Ahura Mazda) y Ahrimán, o el mal (antes Angra Mainyu). Ambos son igual de poderosos, con otros seres, animales y hombres, a ellos sometidos en conflicto eterno. A partir de entonces comenzó a llamarse Mazdeísmo (que ejerció muy notable influencia en el judaísmo –y seguramente sobre el cristianismo posterior - durante el cautiverio en Babilonia). Durante siglos se mantuvo como religión mayoritaria en todo el Oriente Medio, hasta la llegada del Islam que persiguió con violencia a sus seguidores. A partir del s. VIII los pocos que quedaron pasaron a la India, donde se les comenzó a conocer como Parsis (los pobladores de Pars, la Persia antigua). Se establecieron en la zona de Bombay, lugar que aun hoy, en la actualidad, sigue siendo su centro más importante.

4. EL LEGADO DE IRÁN
Existe una profunda influencia de la doctrina de Zaratustra en el mundo hebreo, tal y como reflejan E.O. James y Masson-Oursel en sus estudios de historia de la religión. La dualidad de fuerzas cósmicas y su consiguiente angeología y demonología, pero sobre todo, en la escatología vemos enormes influencias sobre las grandes religiones monoteístas posteriores.
Importantes filósofos como Pico della Mirandola o Montesquieu fueron seducidos por la figura del reformador iranio. Mozart le dedicó uno de sus personajes en ‘La flauta mágica’ y Julio Verne habla de los parsis en su obra ‘La vuelta al mundo en 80 días’. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche llamó Zaratustra al personaje central de su obra más importante. Y R. Strauss dio el mismo nombre a una de sus más bellas composiciones.

5. LOS PARSIS EN LA ACTUALIDAD
Los seguidores de la religión nacional de Irán (o Persia) son conocidos bajo diversos nombres: parsis, que quiere decir persas y que toman en la India y Pakistán; mazdeístas, por el nombre de su divinidad suprema, Ahura Mazda, o zoroastrianos, por la importancia que tiene el reformador Zarathustra (o Zoroastro, como le denominaron los grie­gos antiguos), en la conformación de la religión. Se trata en la actualidad de una de las religiones más minoritarias, sus seguidores se concentran en la India, donde bajo la colonia británica tuvieron una posición de privilegio, y donde superan en poco los 100.000; quedan minorías en Irán, donde los cálculos más optimistas los sitúan en tor­no a 30.000, y grupos aún menos numerosos en Pakistán, donde no deben superar los 10.000, y en Sri Lanka, donde alcanzan los 2.500, a añadir a pequeñas comunidades en Europa, especialmente en Gran Bretaña, y en América.
Sus lugares del culto, denominados templos del fuego, están centrados en altares en los que siempre está presente ese elemento que asocian con la perfección y la inmor­talidad y los establecen cuando hay una comunidad im­portante. En algunos casos construyen las denominadas torres del silencio, estructuras circulares donde se aban­donan los cadáveres de los parsis muertos para que los devoren los pájaros carroñeros y no contaminen la tierra o el fuego. Pero para la mayoría de los mazdeístas es el cul­to privado, la religión transmitida en el seno de la familia, el componente principal en la actualidad, en los casos en los que no se ha producido el abandono de la práctica re­ligiosa, común en estas comunidades, que aceptaron muy pronto los valores de la modernidad.


BIBLIOGRAFÍA:
Sabidurías Orientales de la Antigüedad. María Teresa Román. Alianza Editorial.
Historia de la filosofía 1. El pensamiento arcaico. Jesús Mosterín. Alianza Editorial [Págs. 139 – 146]
Historia de las religiones. E.O. James Alianza Editorial [Págs. 124 – 135]
Breve historia de las religiones. Fco. Diez de Velasco. Alianza Editorial. [Págs. 129 – 132]

14 de marzo de 2010

La Sabiduría de Irán (I)

Para los expertos en muchas disciplinas del conocimiento (historia, lingüística, antropología, filosofía, religión y un largo etcétera) el impacto del pueblo indoeuropeo es indudable. Pero ocurre que una gran oscuridad se cierne sobre su estudio directo: no han legado documento escrito alguno y tampoco hay restos materiales unívocamente suyos en ninguna de las regiones donde se supone que reposan sus huesos. Lo que se sabe de ellos es de manera indirecta: el estudio filológico y el estudio arqueológico.
Por tanto llamamos indoeuropeos a los primitivos hablantes del indoeuropeo. Las preguntas que comenzaron a hacerse los expertos tenían que ver con el cuándo y el dónde del surgimiento de estas tribus que compartían semejante lengua. Las interminables llanuras de Europa Oriental, de las actuales Polonia, Rumania y Ucrania, es la más que probable cuna de estos pueblos. En el -2000 los hetitas cruzan los Balcanes, cruzan el Bósforo y se establecen en Anatolia. En el -1900 los protogriegos hacen el mismo camino pero siguen hacia el sur, hasta el Peloponeso.  En ese mismo tiempo comenzó la emigración hacia el Oeste de celtas e itálicos; y hacia el este de los iranios y los indo-arios.
     Hacia finales del III milenio a.C., pueblos indoeuropeos procedentes de las regiones situadas al norte del Mar Negro llegan hasta Asia central, donde permanecen por algún tiempo. Después se desplazan hacia el sur y, al comienzo del II milenio a.C., los encontramos en la llanura irania y en las montañas de Afganistán. Finalmente, alguno de esos pueblos penetran en el subcontinente, mientras los otros se adentran en Irán. Aunque instalados en diferentes regiones de esta vasta región mantiene singularidades lingüísticas y un sentimiento de pertenencia a una misma comunidad.
     Para distinguirse de los nativos, todos estos pueblos se llaman a sí mismos arios, del sánscrito arya, noble. La religión es el elemento básico de la estructura cultural de los pueblos arios, y también la que provee el cuerpo ideológico sobre el que descansa la idea misma del carácter ario. Los arios entendían la ocupación de una región como la sacralización de una zona estimada profana antes de que ardiese por primera vez el fuego ritual.
Básicamente eran pastores nómadas de ovejas, cuyos rebaños constituían su principal riqueza. También criaban bueyes y cerdos. Sabían sembrar cebada y moler el grano. Pero lo que de verdad supuso un salto de calidad en su desarrollo fue la pronta domesticación del caballo: no sólo era una mejora en el pastoreo también fue una estupenda evolución en la técnica bélica. Las tribus indoeuropeas debieron ser prácticamente invencibles en el campo de batalla. La enorme importancia del caballo queda reflejada posteriormente en numerosos nombres, mitos y ritos. La organización social era simple y se basaba en la tripartición:
- Individuo - Casa[Patriarca] – Tribu[Monarca].
- Tres clases sociales: guerreros, sacerdotes y productores.

      El panteón
     El panteón se divide entre los devas y los asuras, a los que se les ofrecen sacrificios. La persona espera, tras la muerte, llegar a los dominios celestiales donde resplandece la luz eterna, para ello el individuo debe actuar de acuerdo con el bien y luchar contra el mal.
La antigua religión irania tenía un panteón común con los habitantes del subcontinente: Indra, Mitra, Nasatyas y Varuna. Hacia el siglo X a.C. se separan y Mitra ocupa el peldaño más alto del panteón iranio; tras él, la diosa Anahita tuvo un papel relevante. Los medos veneraban a Zurván, en Sogdiana a Baga. Adoraron al Sol, la Luna, la estrella Sirio, la tierra, el agua, el fuego y el aire. El lugar de culto eran lugares altos de montañas o bosques. Sacrificaban caballos, toros y carneros.
     Es en este contexto cultural y religioso sobre el que actuará uno de los grandes hombres religiosos de la Humanidad: Zaratustra.

      La vida de Zaratustra
   Aun siendo tan grande su obra, como la de Buda o de Confucio, hubo de transcurrir mucho tiempo antes de que su influencia se dejara sentir sobre el pensamiento y la religión de Occidente. Quien primero representó la sabiduría oriental para Europa fue un profeta persa llamado Zaratustra (también conocido en su forma helenizante como Zoroastro, de ahí que se llame Zoroastrismo a la religión de sus seguidores).
     La vida de Zaratustra se halla cubierta por una espesa niebla de leyendas. Hay imprecisiones e inseguridades tanto en la datación de la época donde nació y vivió, como por determinar el lugar exacto de su nacimiento. Los Gathas, documentos más antiguos y autorizados, nos presentan un hombre de fuerte personalidad. Hay indicios que permiten afirmar que nació en Raga, fruto de un enlace de un varón del linaje Spitama, criadores de caballos, y la hija de un rey medo. La colectividad a la que adoctrinó estaba constituida por pastores sedentarios que tenían unos jefes: kavi (príncipes), usig (sacrificadores) y karapan (sacerdotes murmuradores). Zaratustra se pronunció contra las creencias religiosas de estos sacerdotes custodios de la religión aria, y como se opusieron a sus reformas tuvo que huir y refugiarse en Visthapa, donde predicó con mayor fortuna su nueva doctrina religiosa. Tampoco hay acuerdo sobre su muerte: algunos afirma que fue asesinado y otros (los parsis) que murió tras la conversión del monarca que fue su protector.
      
      El Avesta
     La doctrina de Zaratustra es conocida gracias a la colección de textos de diversas épocas denominadas Avesta (fundamento). El texto que actualmente poseemos no es más que una pequeña parte del existente en tiempos de los asácnidas y sasánidas. Hoy sabemos que es en realidad una obra fragmentaria y desigual, compilada en una época relativamente reciente con trozos de textos, cuya redacción debió extenderse a lo largo de varios siglos. En el núcleo del Avesta figura un conjunto original que se distingue de todo el resto de la obra por el estilo, el dialecto en que está escrito, y el género literario. Se compone de cuatro bloques:
- Gathas (Cantos): se trata de himnos de extensión mediana atribuidos al propio Zaratustra.
- Yasna (celebración de sacrificios): se trata de himnos más largos que los anteriores.
- Yashts (cantos de sacrificios).
- Vendidad o Vivevdat (ley contra los demonios) ofrece las normas relativas a todas las situaciones de la vida, consideraciones en torno al destino del alma tras la muerte, los rituales y las prescripciones de pureza. Es el único texto que ha llegado íntegro a nuestros días.

12 de marzo de 2010

LA FILOSOFIA POLITICA DE ORTEGA Y GASSET EN EL ESPECTADOR

1.     POLITICA MENTIROSA.
La política ha calado hondo en el hombre. Aunque Ortega parece no tener en buena estima dicha disciplina. Para Ortega y Gasset política es la supeditación de la teoría a la utilidad, es también pensar utilitario. El pragmatismo, que descubre la esencia de la verdad en lo útil, es especialmente criticable. Y lo es porque en primer lugar el pensamiento se degrada a operación, y en segundo lugar, se obvian la finalidad de las acciones: queda reducido el pensamiento a la operación de buscar buenos medios para los fines.
Para Ortega la política está en un plano secundario y dice de ella que es una saludable fuerza de que no podemos prescindir. Pero con condiciones. Mientras tomemos lo útil como útil, nada hay que objetar. Pero si esta preocupación por lo útil llega a constituir el hábito central de nuestra personalidad, cuando se trate de buscar lo verdadero tenderemos a confundirlo con lo útil. Y esto, hacer de la utilidad la verdad, es la definición de la mentira. El imperio de la política es, pues, el imperio de la mentira. Como ya dije antes la política se ha extendido, hay política por todos lados. Y también políticos, gentes a quien no interesa ver el mundo como él es, dispuestas sólo a usar de las cosas como les conviene.
Ortega ve el mundo que lo rodea lleno de política y de políticos, de mentira y de mentirosos. Se ve en la obligación de buscar la verdad, más bien, afirmarse de nuevo en la obligación de la verdad, en el derecho de la verdad.

2.     DEMOCRACIA MORBOSA.
Las ideas de Ortega sobre la democracia son muy críticas, como queda patente  en el fragmento citado. Pero son muy críticas porque la democracia (la llama saludable y noble) imperante en la España (y en los políticos) de su época es, en su opinión, perversa y ruin y provoca degeneración en los corazones, ya que se ha lanzado en brazos del plebeyismo. La democracia nació pensando en la plebe, salvarla de su baja condición, para que medrara. Y finalmente la plebe, no solo, no medra, sino que, es la democracia la que acaba plebeya.
Y es que Ortega no es amigo de los extremismos, como tampoco lo es de absolutismos. Y con la democracia ocurre tal cosa. La democracia, como democracia, es decir, estricta y exclusivamente como norma del derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada y fuera de sí,..., es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad. La democracia ocupa un término medio, mesurado, un lugar concreto. Si ponemos la democracia fuera de su sitio, o en otros ámbitos, o distorsionada y extrema, piensa Ortega que es la peor enfermedad de una sociedad.
No es lícito ser ante todo demócrata, porque el plano a que la idea democrática se refiere no es un primer plano, no es un “ante todo”. La política es un orden instrumental y adjetivo de la vida, una de las muchas cosas que necesitamos atender y perfeccionar para que nuestra vida personal sufra menos fracasos y logre más fácil expansión. La democracia no lo es todo, es una cosa más de entre otras, con su utilidad y su función. Tampoco es lícito ser “sólo demócrata”. El amigo de la justicia no puede detenerse en la nivelación de privilegios, en asegurar igualdad de derechos para lo que en todos los hombres hay de igualdad. Siente la misma urgencia por legislar, por legitimar lo que hay de desigualdad entre los hombres. Si se absolutiza llamando “todo” a la democracia, del mismo modo, llamar “lo único” a la democracia, como si no hubiera nada más, es también absolutizar. Es aquí, donde la democracia deviene plebeyismo. Quien se irrita al ver tratados desigualmente a los iguales, pero no se inmuta al ver tratados igualmente a los desiguales, no es demócrata, es plebeyo.

BIBLIOGRAFIA:
EL ESPECTADOR. José Ortega y Gasset. Biblioteca Básica SALVAT. Libro RTV 4. Madrid 1969.
 Los textos en cursiva están sacados literalmente del texto original:
Ø  VERDAD Y PERSPECTIVA. Páginas 17, 18 y 19.
Ø  DEMOCRACIA MORBOSA. Páginas 67 a 71.



5 de marzo de 2010

Ya lo estoy viendo venir...

... de aquí a nada, los políticos estos que sufrimos en nuestras carnes, volveran a reunirse en una importantísima y vital Comisión de Investigación para poner fin a otra de esas salvajadas que jalonan desgraciadamente nuestra geografía vital: la pesca de la carpa en los ríos.
     Efectivamente, veremos de nuevo a otro prohombre, que desde la poltrona, saca a la luz las herramientas de la felonía. El carrete, la caña y esas afiladas y ganchudas máquinas de matar que son los anzuelos. Veremos fotos y videomontajes, quizás algún que otro powerpoint con música de tango de fondo, con el sufrimiento de la pobre carpa, y cómo inane deja de debatirse entre la vida y la muerte al caer dentro de un cesto de mimbre.
     Veremos los rostros de esos criminales embutidos en sus largas botas pantalón de goma. Nos horrorizaremos ante esas fotos donde aparecen todos ellos con los ojos inyectados en sangre posando ufanos y alegres con sus capturas.
     La carpa sufre. ¿Cómo es posible que haya tanto descerebrado que no se de cuenta del horror que supone el sacrificio de semejante criaturita, con sus escamitas y su bigotito? ¡Malvados! No temais más carpas del Foix, del Tordera, del Sec, del Llobregat, del Segre, que mientras haya políticos en Cataluña de recia humanidad no sufrireis más el martitio y la barbarie de estos.


Y digo yo, ¿no habrá cosas más importantes que debatir en Cataluña, y en España, que esto?. Además de recibir los sueldos que reciben estos impresentables, ¿se tienen que gastar el dinero de los españoles contribuyentes en estas pantomimas? ¿Qué hay detrás de todo esto? No me creo que sea simplemente una defensa de los animales, aquí hay algo más, pero a las carpas le saldrán pelo si tenemos que esperar a que los políticos sean sinceros y digan la verdad de lo que transcurre detrás de esto. En fin... ¡Carpas del mundo unios!


PD: Lo que me ha dejado de piedra han sido las declaraciones de Jesús Mosterín sobre la ablación de clítoris en la mujer. No salgo de mi asombro. Mosterín es uno de los filósofos más prestigiosos que tiene actualmente el panorama de la filosofía española en el campo de la lógica, la filosofía analítica y la filosofía del lenguaje. Además de haber escrito una de las mejores 'Historias de la Filosofía' publicada en Alianza Editorial, y ser experto en antropología filosófica y teoría de la cultura. Yo tengo varios de sus libros y es un pensador de vanguardia. Pero estas declaraciones dejan su prestigio personal algo tocado, desde luego.  Se ve que el tema de la tauromaquia le toca alguna fibra sensible, tanto para decir el disparate que ha dicho.

http://www.telecinco.es/informativos/toros/noticia/100016808/El+filosofo+Mosterin+compara+los+toros+con+la+ablacion+de+clitoris+y+la+violencia+de+genero

    




4 de marzo de 2010

Shinto La Sabiduría autóctona de Japón (VII)

PUNTO FINAL


La historia de Japón es inextricable de la religión. El concepto de un Japón hipertecnológico es muy reciente. Pero ha sido tanto lo que han exprimido la religiosidad que en la actualidad y para la mayoría de los nipones la religiosidad tiene más que ver con manifestaciones tradicionales y culturales que con profundos y trabajosos actos de fe. Siguen peregrinando a las montañas sagradas, abarrotan los Santuarios en las fechas señaladas, siguen asistiendo a los Festivales, no faltan a las Purificaciones, pero generalmente lo hacen con la parsimonia del que está haciendo algo cotidiano y natural, y no con la fuerza y el tremor del que se entrega a la divinidad. Tras la 2ªGM la productividad y la competitividad se han convertido en la cotidianidad del japonés, también se ha producido una masificación de las ciudades y una modificación de las grandes familias a la ya típica familia nuclear. EL japonés ha abandonado el campo y la montaña para agolparse en bloques de cemento. El noble combate del samurai se ha transplantado en el feroz mundo de la producción y los negocios. Las esencias de los kami y su arraigo en la naturaleza ha sido olvidado por muchos, especialmente por las nuevas generaciones.
Podemos decir que el budismo es el “gran vencedor” (sin que sea esta una expresión peyorativa) de la religiosidad en Japón: la mayoría de las sectas y escuelas siguen vigentes y el 90 % de los ritos funerales se celebran según el rito budista.
Por el contrario, la religión autóctona y primigenia, el shintoísmo sigue repugnando intelectualmente a muchos japoneses. No le perdonan su asociación con el Shinto Estatal y la deshonrosa derrota de la guerra. El shintoísmo que en la actualidad está vigente tiene mucho de folclore popular.
Para concluir ya, y como postdata final, hacer una mención a la obra cinematográfica de un japonés: Hayao Miyazaki. Si todo esto que he venido exponiendo sobre los kami y su ‘camino’ pudiera ser difícil de comprender o asimilar, por la lejanía de los conceptos y las abstracciones, gracias a la obra de este insigne Maestro, se torna cercana y amena. En dos de sus obras especialmente: ‘La Princesa Mononoke’ y ‘El viaje de Chihiro’. En ambas, el brillante cineasta japonés nos enseña de manera asequible, qué son los kami y qué impacto tuvieron y, seguramente, tienen sobre la vida de los japoneses.

Para los que no hayan tenido bastante con esto:

Bibliografia:
§  La sabiduría oriental: taoísmo, budismo, confucianismoVíctor García Ediciones Pedagógicas 2002 Madrid
§  Historia de las religionesE. O. James Alianza Editorial [Traducción: Mª Luisa Balseiro]
§  Breve Historia de las ReligionesFco Diez de Velasco Alianza Editorial 2006 Madrid
§  Religiones de JapónMichiko Yusa Akal Religiones del Mundo 2005 Madrid [Traducción: Fco. López Martín]

Para el que quiera saber cosas de japón:
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
·        En el Japón EspectralLafcadio Hearn Alianza Editorial 2008 Madrid
·        Kwaidan: cuentos fantásticos del JapónLafcadio Hearn Alianza Editorial 2007 Madrid
·        Leyendas y cuentos del JapónIrene Seco Sierra Akal 2006 Madrid
·        Kojiki: Crónicas de Antiguos Hechos en JapónVV.AA. Trotta 2008 Madrid
·        Antiguos mitos japonesesNelly Naumann Herder 1998 Barcelona
·        Mitología japonesaMasaharu Anesaki Ediocomunicaciones 1996 Barcelona
·        ‘La estructura fundamental del pensamiento japonés’ Hitoshi Oshima Universidad Autónoma 2005 Madrid

3 de marzo de 2010

Shinto La Sabiduría autóctona de Japón (VI)

LA NACIÓN Y EL IMPERIO
Hemos ido viendo como a lo largo y ancho de la evolución del shinto todos los cauces parecían ir confluyendo a la misma gran desembocadura: el nacionalismo. El Ujigami y el Kojiki, luego se añaden los dos conceptos motrices que veremos ahora, Shikkoku y Fukko, hasta llegar a la Reforma Meiji.
Como vimos anteriormente, el Kojiki, que data del s. VII-VIII, muestra el inextricable enlace entre la divinidad Amaterasu con el clan Yamato. De esta manera queda claro que el Mikado, esto es, el Emperador del Japón tiene un vínculo con los Kami. Es más, el Emperador, como descendiente de la diosa del sol es una auténtica divinidad viviente, así que se le debe absoluta lealtad. De este modo el Shinto se une a la nación y al Estado japonés hasta sus últimas consecuencias. El Santuario sintoísta es donde se irá acrisolando todo este sentimiento patriótico.
Hay un episodio en la historia del Japón, que aun teniendo tintes novelescos, tiene un gran peso a la hora de explicar la fuerte raigambre del shinto en la nación nipona: el Kamikaze, el viento divino. A finales del s. XIII Khubilai Khan gobernaba sobre toda China, el pueblo japonés no era desconocedor del gran Imperio que tenían como vecino, tampoco desconocían las intenciones expansionistas de los mogoles. En sendas ocasiones los tifones derrotaron a los ejércitos chinos, haciéndolos desistir de la invasión del archipiélago. Aquello amplificó en el pueblo japonés el sentimiento y la idea de que era el pueblo elegido de los kami, que era una nación gobernada por los dioses, Shikkoku, y que de algún modo eso les convertía en un pueblo inexpugnable e invencible.
En el cambio de siglo, del XVIII al XIX, hemos de destacar la figura de Hirata Atsutane, defensor a ultranza de las tesis nativistas y de Fukko o ‘retorno a lo antiguo’. Estudió en profundidad el Kojiki y llegó a la conclusión de que el país fue creado por los dioses “como señal especial del favor de las divinidades celestiales. Por lo tanto si la herencia del Japón era superior a las otras herencias y tradiciones extranjeras, la manera de honrar a los kami ancestrales era reencontrase con sus raíces.
Este proceso de nacionalización llega su expresión máxima a finales del s. XIX con la reforma Meiji. Este es el momento en el que Japón se convierte en un Estado-nación moderno, desbancando al que fuera núcleo central de la vida política japonesa, el Shogunato; y descubre que un mundo enorme, complejo y muy desarrollado técnicamente existe al otro lado de sus costas. Desde un principio el gobierno Meiji jugó, por decirlo coloquialmente, con una doble baraja. La modernización industrial del país adquirió una velocidad meritoria, pero a la vez auspiciaba claramente medidas nacionalistas y conservadoras. El sintoísmo nacional, centrado en los templos diseminados por todo el país, da un paso adelante y se convertirá en una religión estatal civil. El shinto deja de ser una sabiduría y se convierte en un culto patriótico e imperial de obligado cumplimiento. Los sacerdotes se convirtieron en funcionarios que dependían directamente del Ministerio del Interior. El Estado se convirtió en la fuente de financiación de este culto, llevándolo incluso al sistema educativo, transformándolo en auténtica ideología nacional: Edicto Imperial de Educación. En 1868 se decreta el Shinbutsu bunri-rei o la separación total del sintoísmo y del budismo, lo que generó una oleada de violencia antibudista. El gobierno Meiji estaba empecinado en eliminar todo rastro del Shogunato y no sólo adoptó las citadas medidas en los niveles teológicos, también en los más populares. Introdujo el calendario gregoriano, eliminó inveteradas festividades estacionales, prohibió taxativamente las prácticas chamánicas de los médiums, liquidó viejos tabúes, como el de permitir el acceso de la mujer a las montañas sagradas o permitir la entrada a budistas y extranjeros al Santuario de Ise.
En este proceso de obediencia ciega al Emperador se encuentra la raíz del expansionismo bélico japonés que terminará con la derrota en la Segunda Guerra Mundial. En 1940 la Jingi´in o Consejo de los Santuarios otorga al Shinto Estatal el status de credo nacional. Sólo un año después Japón se lanza a la guerra enarbolando la hinomaru, bandera del sol naciente rojo, en honor a Amaterasu y al Santuario de Ise. El militarismo ultranacionalista se había apoderado de los símbolos augustos. Tras la derrota, y la capitulación ante MacArthur en el Missouri, el Shinto Estatal fue abolido, y el propio Emperador Hirohito repudió la divinidad del Mikado en la ‘Declaración de Humanidad’ de 1946. Tras siglos de vigencia, una forma de vida llega su fin.

Pero como nos dice el Kojiki tras la muerte llegará una nueva generación, el ciclo vital nos lleva de la mano por toda la eternidad. Amaterasu no abandona al pueblo que durante siglos la ha venerado con fuerza, dedicación y fidelidad. El Shinto no ha desaparecido de las almas niponas, tampoco de sus templos, sus festividades y rituales. Los kami no se han separado del espíritu educado y recto, pero también cómico, de los japoneses. El archipiélago no dejará de ser nunca la tierra donde habitan los kami.