30 de junio de 2015

Reflexiones Patibularias 93

Reflexiones Patibularias 93

XCIII

1. Una de las cosas que tiene hacerse mayor, de madurar, de tomar las riendas de tu vida, es lidiar y apechugar con lo malo y negativo que te venga. Asumir los errores, pero siempre centrado en la tarea de arreglar las cosas. Manejarlo, impedir que te destroce, aprender de los errores, y que no vuelva a ocurrir; y si ocurre de nuevo estar preparado. 
Soslayar las cosas, patalear y encabronarse, negarlas como si no existieran, mirar para otro lado haciéndose el sueco, evitarlas como si tú no estuvieras allí o no tuviera nada que ver contigo, inventarse un enemigo exterior que se conjura en tu contra, son trazos de inmadurez que pueden empeorar una situación ya de por si complicada. 

Pero claro, del dicho al hecho hay un trecho. ¡Ponte tú a razonar con estas calores....¡



2. La 'Guerra Mundial Total' en este posmodernismo nuestro, en la sociedad del capitalismo consumado, es la máxima perfección de la inveterada 'Ley del Talión' que ya aparecía en el Código de Hammurabi. Mira que han pasado cosas y sigue mucha gente pensando que un acto de violencia e injusticia se sofoca con otro. Y que un acto de violencia e injusticia rebozado como una croqueta de justicia y legalidad se sofoca con otro acto de violencia e injusticia rebozado cual empanadilla de legitimidad popular. Y que al poder destructivo masivo ha de anteponerse otro de igual, o mayor, intensidad.
Nos cuesta aprender cosas imprescindibles. La parábola del escudo y el puño, nos habla de qué ocurriría el día en el que el puño más fuerte e indestructible se enfrentara al escudo más recio e indestructible. Ambos se destruirán.



3. Pues venga... ¡boga de ariete!.... Porque claro, ¿quedarse quieto, parado, callado, aguantarse? .... 
El futuro -nos dicen- no está escrito, está abierto, no estamos predestinados a nada de antemano. Somos dueños de nuestro propio destino.
Va a ser que no.... que si realmente somos como hemos sido, que si seguimos haciendo lo que nos pide el cuerpo, lo que clama la justicia -que el mal perezca y el bien prevalezca- somos combustible vivo de la Ekpyrosis de los estoicos, pasto de la apocatastasis de la patrística. La victoria no será la propia victoria sino la destrucción del otro. Así los dos ganarán porque ambos de destruirán, con todos los demás en medio. 

¡Qué mala es la caló!



14 de junio de 2015

Reflexiones Patibularias - Meter el dedo en la llaga.

Reflexiones patibularias 92

XCII



En el Evangelio de Juan (capítulo 20, versículo 24) aparece el episodio de Tomás y su necesidad de pruebas tangibles para creer en la resurrección del nazareno. Tomás no cree si no ve, si no palpa, si no tiene experiencia directa y sin intermediarios de lo que le pasó a Jesús. 
Si traemos este suceso a la actualidad tenemos que la gente no aprende en cabeza ajena; aprende por sus propias experiencias. Me refiero, claro está, a la actualidad política que vivimos actualmente. El ciudadano no aprende ni por fe, ni por miedo, ni tampoco por las pataletas ridículas de los perdedores. Estamos, eso creo, ante el evento educativo y de aprendizaje social que nos iba haciendo falta.
Por eso, hay que meter el puño en el costado, retorcerlo, hasta quedar saciados de conocimiento de primera mano. Y luego de meter el puño, que se meta el cuerpo entero y pueda verse por uno mismo lo que hay y lo que no hay dentro. Si es cierto lo que dijeron o es una nueva sarta de mentiras. Que cada uno lo compruebe por sí mismo. Así que a por ello, con saña y denuedo, a meter y a meter, hasta que quedemos exhaustos.
Cambiar la fe por los viejos a la fe por los nuevos es una estupidez gigantesca. También significa que no hemos aprendido nada después de todo lo que llevamos pasado. La credulidad de hoy en día no tendría que depender de la fe sino de los hechos. 
Para que nadie pueda decir que no tuvieron la oportunidad, para que nadie diga que no les dejaron, para que nadie diga que se les impidió hacer y deshacer a su antojo. Y, sobre todo, de una vez por todas, nos hacemos responsables de nuestros actos, aguantarse con lo que salga, que somos mayores de edad y no hormigas necesitadas de salvación constante.
Lo dicho, hay que meter en el dedo en la llaga. Y no solo hay que meterlo, una vez dentro hay que retorcerlo y retorcerlo hasta que nos quedemos bien satisfechos.
Tenemos que hacernos mayores de edad y dejar de lado estas estupideces infantiles, esta pose de tragedia constate que no nos ayuda en nada. Nuestra sociedad muestra la extraña combinación de dos distorsiones. La primera es el mesianismo: la constante necesidad de que nos salven de otros. La historia sociopolítica del último siglo es mesianismo puro, en el que un país de menores de edad han clamado al cielo (y últimamente en las redes sociales) para que un Mesías llegue para salvarnos de las garras del malvado de turno. El último es Pablo Iglesias y su partido PODEMOS.
Junto a éste encontramos al milenarismo: el mundo se está acabando, la destrucción se nos viene encima si seguimos así. Vivimos al borde del Apocalipsis constante. La nueva catástrofe la está promoviendo el PP ante los resultados electorales que han acontecido.
Vivimos en la distorsión constante. Y más que un problema de inacción, dejadez o pasotismo de la ciudadanía lo que yo veo es histrionismo social un tanto patético y lastimoso. La tremenda exageración de unos y otros, una hiperbólica necesidad de agigantar nuestras diferencias, de acrecentar los males –mientras se ningunean las semejanzas-, en un frentismo sin misericordia ni reconciliación.
Es alucinante ver lo que pasó ayer sábado 13. Exageración de los que celebraron las investiduras como si hubiera caído el Muro de Berlín o hubieran ganado un Mundial. Exageración de los que no la celebraron como si se hubiera abierto las puertas del Averno y una legión de animas ponzoñosas vinieran a por nosotros para convertirnos en zombies (más o menos lo que le pasó a Jon Snow en el capítulo 8 de la temporada 5). 


No estoy a favor del PP. No estoy a favor de PODEMOS. No voto ni a unos ni a otros. Estoy en contra del frentismo, del antagonismo guerracivilista de esta sociedad histriónica que hemos construido. Estoy en contra de que sólo puedan existir dos bandos y haya que afiliarse a uno de ellos por cojones. Me molesta la minoría de edad de muchos conciudadanos que esperan que un Mesías con coleta le salve de las garras de un tío con bigote. Me molesta la minoría de edad de muchos conciudadanos que tienen el miedo en el cuerpo por el supuesto Armagedon que llega con el cambio político. ¿Cómo saber, a priori, que PODEMOS, va destrozar el país? Nadie sabe el futuro. Esto dura 4 años. Si dentro de 4 años resulta que son unos mataos o que no son el grupo de monjes budistas que dicen ser, que se corrompen en su pureza y son tan chungos como los de antes, la gente podrá volver a votar lo que quiera; y se irán por donde vinieron. Pero tiene que ser a posteriori, con los hechos por delante, con el dedo metido en llaga.
¡Por favor! qué trabajo nos cuesta la mesura y el equilibrio. Hay que hacerse mayor, de una vez 

30 de mayo de 2015

Modo Cínismo 'ON'....

Durante una semana he estado colgando en Facebook un meme-reflexión sobre la jornada electoral acaecida el pasado domingo 24. Siguiendo con la vorágine de análisis y contranalisis que se ha dado en todos los medios (y que seguirá un tiempo todavía), las he recopilado en esta entrada. Ahora puede verse la serie completa.

Sábado de... 'Estoy reflexionando'

Domingo de... 'A votar'... Siempre lúcido, maestro Saramago, ahora que escribes en la eternidad, te llevo en mi recuerdo...

Lunes de.... 'Ajo y Agua'

Martes de... 'A tomar viento fresco'

















Miércoles de... 'A ver cómo cambiamos esto con tanto cambalache'
Jueves de... 'Newton es un listillo'... y aquí, la historia se repite y repite dándole la razón al Nietzsche del Eterno Retorno...

Viernes de...'Esto es todo amigos'... Hasta la próxima, que está al caer.



23 de mayo de 2015

La hermenéutica de 'Allí Abajo'


'Allí abajo' es una serie de TV -que se emite actualmente en A3 los martes por la noche- que cuenta la historia de Iñaki. El nota que aparece vestido de corto, y sombrero cordobés, es un chico vasco que -circunstancias de la vida- termina viviendo en Sevilla, en la que se enamora de una de las enfermeras que cuidan a su madre.
La serie es muy divertida, con momentos especialmente hilarantes como el que podemos ver en la foto. El capítulo de la cuadrilla de vascos en la feria de Sevilla me parece maravilloso: no hay que hacer malabarismos, sólo fijarse en la sencilla comicidad del ridículo humano. Hay que ser muy sieso para no reírse cuando Peio, en un arrebato festivo, se sube a la barra de la caseta y casi desmonta las instalaciones. 
No soy un experto, claro está, pero me parece que una cuestión fundamental que hace de esta serie un programa tan bueno son las actuaciones del plantel de actores. La credibilidad que le dan a los personajes es fundamental, los llenan de humanidad cotidiana y eso se nota. Por destacar algo, y que no sea de los actores principales y más conocidos: la pareja de actores que hacen de la tía Bego y Sabino hacen un papelón (igual que la pareja "contraria", la de Rafi e Isabel); demuestran que con poco, si está bien hecho, se transmite mucho. En fin, la serie es muy recomendable. Yo intento verla con mi hijo adolescente y pasamos unos buenos momentos partidos de la risa, que es de lo que se trata con estos productos televisivos. 
Ahora a lo que voy... el aspecto filosófico de la serie... ¡noniná¡....
Hans-Gorg Gadamer es un filósofo alemán que vivió la friolera de 102 años. Bien, este buen hombre ha pasado a la historia de la filosofía como el 'fundador' de una de las corrientes filosóficas más importantes del siglo XX, la hermenéutica filosófica. Uno de los elementos centrales del pensamiento filosófico de Gadamer son la importancia que tienen los prejuicios en nuestra vida, en nuestra historia.
Me parece, seguramente sin pretenderlo, que la serie 'Allí abajo' realiza una interpretación muy correcta de esta parte de la filosofía de Gadamer. A ver...
Todos pensamos mal de los prejuicios, decimos de ellos que son juicios falaces y sin fundamentos, hechos deprisa y corriendo y sin pensar lo que decimos. Que son juicios falsos y equivocados; o que se hacen con mala intención, con el ánimo de hacer daño. Los prejuicios son dañinos, y no sirven de nada, solemos decir todos. El filósofo alemán no comparte esta última afirmación: los prejuicios tienen un valor fundamental. Son importantes y por eso hemos de prestarles atención.
Lo que dice Gadamer es que lo primero que tenemos que hacer es aceptar que existen y que todos participamos de ellos: nadie está libre del pensar prejuicioso. Si no somos honestos con nosotros mismo, en realidad estamos invocando un prejuicio, contra el propio prejuicio. No se puede no tener prejuicios. Lo que hay que hacer es ver cuáles son nuestros prejuicios. Sin esta aceptación de los prejuicios (la apertura, dicho en términos técnicos) no saldremos de ellos, no los superaremos.
Para que nos entendamos: nadie nace sabiendo. Pero tan cierto como este dicho, decimos otro: nadie tiene la mente en blanco. Todos tenemos en nuestra cabeza un batiburrillo de ideas sobre las cosas de la vida y sobre la gente. Ideas que aprendimos de nuestros padres, en la escuela, en los libros o en la tele. Ideas que forman parte de la sabiduría popular, del saber de la calle, del acervo cultural de los pueblos y las sociedades. Las ideas preconcebidas, los tópicos, -los prejuicios, para que nos entendamos- están ‘allí dentro’, se nos han ido metiendo en la cabeza poco a poco, sin darnos cuenta. Y terminan siendo parte de uno mismo, las buenas, las malas y la medio pensionistas, todas.
Lo que cuenta la serie ‘Allí abajo’ es precisamente esto. Que todos tenemos prejuicios e ideas preconcebidas de lo que son los vascos y de lo que son los andaluces. Muchas de esas ideas preconcebidas se acercan mucho a la realidad, vamos, que son verdad verdadera. Y otras muchas, o son mentira, o son inexactitudes o son una manera de andar malmetiendo.  
El prejuicio no nos aleja de la realidad, realmente lo que hace es acercarnos a ella, nos orientan hacia la misma. Son –dicho de modo filosófico- la condición de posibilidad de la comprensión. Para saber algo de algo, o de alguien, hemos de empezar por los prejuicios que tenemos de esa cosa, de esa persona o de esa situación. El punto de origen para saber, el pistoletazo de salida del conocer, son los prejuicios.
La toma de contacto que tenemos de Iñaki son los prejuicios que tenemos de los vascos. No hay otra cosa. Somos incapaces de controlarnos al saber que Iñaqui es vasco. Y en nuestra cabeza aparecen una enorme cascada de ideas preconcebidas de los vascos. Y lo mismo con Carmen, nos es imposible inhibir los prejuicios que tenemos de ella por ser andaluza. Y en nuestra cabeza van apareciendo una jauría de tópicos sobre los andaluces.
Pero la cuestión importante aquí es seguir adelante. Una vez que tenemos abierta la puerta no podemos quedarnos en ella, hay que seguir adelante. Quedarse únicamente en los prejuicios es aceptar sin espíritu crítico lo que nos dicen. Es quedarnos enjaulados dentro de ellos. Los prejuicios han de convertirse en los materiales de construcción del saber, en los ladrillos del conocimiento. Hemos de esforzarnos en comprobarlos y verificarlos, confirmarlos o refutarlos.
Hay ahí un importante trabajo: todos, al menos los que se esfuerzan en trabajar con sus prejuicios, hacen un trabajo filosófico sin saberlo. Hay que profundizar en esas ideas preconcebidas, en esos típicos tópicos que traemos de serie con nuestras vidas. Para hacerle justicia a Iñaki –y a Carmen- tenemos que saber más cosas de ellos, saber de su pasado, de sus relaciones familiares; tener información buena y honesta de sus lugares de origen, de la historia de sus pueblos; saber de su lengua, cómo se expresan, cómo conversan y se relacionan con los demás; pero, incluso, y eso lo sabemos por Aristóteles, de la meteorología y la  geografía su tierra. Por eso es tan importante el paisaje y la ‘fauna’ humana -el paisanaje de Unamuno, un vasco universal y español cósmico al que admiro profundamente- que nos enseña la serie. La cuadrilla de amigos, las vecinas, los tíos, esa callada camarera de corazón palpitante, el médico malaje, el celador pillastre, el Sr. Benjumea, la tasca, el patio de vecinos, el hospital, etc. Hay mucho de ‘ponerte en su lugar’, el ‘tomar su piel’, el ‘ponerte en sus zapatos’, etc. La empatía es una cuestión de la psicología en la que no podría entrar con profundidad. Pero la comprensión del otro, el entendimiento con los otros, sí es un tema muy filosófico, que ha llenado muchos libros en la historia del pensamiento.
Desmontar los prejuicios sobre los otros, hacerles justicia, supone un importante trabajo sobre uno mismo. Al hacerlo, al investigar sobre los prejuicios que tenemos de los demás, vamos descubriendo cómo somos de verdad. Cuando nos enfrentamos a algo, a alguien o a una situación, tampoco podemos evitar realizar una proyección de nosotros mismos. Lo dije anteriormente, no estamos vacíos: tenemos vivencias previas, tenemos esperanzas y expectativas, tenemos miedos, filias y fobias. Y pensar sobre otros nos pone a prueba a nosotros mismo, nos dicen cómo somos, qué tenemos, qué nos falta, etc. Porque no podemos evitar compararnos, y pensar qué sería de nosotros, o que haríamos nosotros, etc. Y nos damos cuenta de que algunas cosas son ciertas y que otras son falsas, que estamos equivocados, que tenemos que mejorar, ser mejores personas, aprender a pensar mejor de los demás y/o de nosotros mismos, etc.
Volvemos con Gadamer, que lo tenemos muy olvidado. Hasta ahora teníamos a los prejuicios, teníamos la disposición a trabajar sobre ellos, teníamos un caudal de información que puede modificar los tópicos y teníamos nuestro propio ser, nuestra mente, conciencia o como queramos llamarla. Para el alemán lo correcto sería estar abierto a lo que el otro tiene que decirnos sin renunciar a lo que nosotros mismos tenemos que decir. Y eso tiene forma de diálogo mental, de conversación interior. Más de uno se habrá dado cuenta que el pensar se parece mucho a una conversación con uno mismo, una especie de charla incesante e infinita de uno mismo consigo mismo. Allí abajo, o allí dentro, en nuestra cabecita, se encuentran las ideas preconcebidas que tenemos de los vascos y de los andaluces, y éstas se enfrentan a la información que vamos obteniendo al conocer más afondo a Iñaki y a Carmen, sus vidas y aventuras. Y nos damos cuenta de que es cierto que el vasco Iñaki es de cierto modo a como dicen que son los vascos, o que la andaluza Carmen no es cómo dicen que son las andaluzas, por ejemplo. Hasta que llega un momento en que vemos la verdad de Iñaki como Iñaki y de Carmen como Carmen; y ser vasco o andaluza son un elemento entre otros muchos de su vida, pero no el esencial o el que define su existir.
Y todo eso, toda esa charleta interior nos ayuda en algo que ya dijo otro filósofo hace una jartá de años; un tal Heráclito de Éfeso que dijo  ‘Conócete a ti mismo’. Ver las peripecias de Iñaki y de Carmen, ver cómo se enamoran, ver cómo los vascos se lo pasan bien en la feria, como la pareja que trabaja en el bar afronta sus problemas, ver cómo el Sr. Benjumea lidia con su soledad, ver la enfermedad de Maritxu, la timidez de Nekane, la soberbia del médico, etc., nos ayudan a nosotros mismos porque todos nos estamos enamorando de alguien, o vivimos en soledad, o tenemos problemas laborales, o tratamos a diario con hijos de las cuatro letras, etc.
Pero es que hay más, y nos ponemos un poco idealistas o utópicos para terminar. Ese diálogo interno –el que le hace justicia a los otros, y el que nos ayuda a nosotros mismo a ser mejores personas y afrontar las cosas de la vida- puede materializarse en diálogo externo con ese otro. Y ese diálogo material y efectivo con el otro, el hablar o conversar con otras personas de distinta procedencia a la nuestra, con otro pasado, con otra historia, con otra tradición, con otra lengua,  abre la posibilidad de llegar a acuerdos, buscar soluciones a problemas y conflictos graves e importantes.
Al final, los prejuicios no son tan malos si sabemos trabajar con ellos y manejarlos con decencia y buena voluntad. Y eso es lo que hace la serie ‘Allí abajo’.
Una post data para terminar… ¡kabenzozt!...

Fco. Javier Benítez Rubio es Diplomado en Enfermería y Licenciado en Filosofía.

17 de mayo de 2015

Reflexiones sobre la importancia de un sistema educativo aconfesional.

Reflexiones Patibularias 91

XCI
La religión, para el creyente más escrupuloso y ortodoxo, supone un ideal de obligado cumplimiento; que, además, supera la barrera de la idealidad para afectar la conducta humana y la estructura moral de la comunidad. Este ideal, por tanto, es ejecutable, se ha de materializar en el mundo. Dice Fernando Savater que 
para los fieles, la creencia religiosa no es fruto de la imaginación humana sino de la revelación divina; y para ellos, …, la cuestión no es sencillamente interpretar nuestra experiencia vital sino transformarla de acuerdo a los dictados de preceptos que nos han sido dados por una autoridad superior[1].
Lo que religión ofrece al creyente no se lo frece nadie: propone un camino doctrinal soteriológico, dispone de soluciones sobrenaturales para paliar el miedo a nuestra condición finita y mortal, y establecen normas de comportamiento, personal y grupal, para minimizar los padecimientos y los temores vitales.

De todo lo dicho anteriormente, lo que plantea un problema grave, severo y de difícil encaje en las sociedades libres en las que vivimos actualmente, es la obligatoriedad. Si las creencias religiosas quedaran en el ámbito simbólico, o de la opinión privada, o en el contexto del derecho personal, el mundo sería otro -pero no ahora, sino desde hace milenios. La religión es una obligación, asumida por el creyente, pero que debe ser trasladada por imposición a todos los demás. En las democracias occidentales laicas, las jerarquías han perdido peso social y político. Pueden, claro está, hacerse oír en el ágora pública como otros muchos grupos ideológicos, y las creencias y ceremonias se ejercen libremente dentro del marco de las leyes civiles.
Superada la amargura de la debilidad sociopolítica, se enfrentan las altas instancias eclesiales a otro asunto: la influencia impositiva sobre la masa de creyentes también disminuye, con lo que el número de creyentes sumisos tampoco es el que era. Se multiplican los librepensadores, los heterodoxos, los críticos y los disidentes. Es en este contexto de pérdida clara de influencia social donde el asunto de la educación se vuelve tan importante. Las libertades en democracia son fundamentales; y entre ellas destaca la libertad de enseñanza. Existe el peligro de que a través del sistema educativo, subrepticiamente o no, se difundan explicaciones inverificables sobre la naturaleza y el mundo, y soflamas sobre la moral y sus valores. El adoctrinamiento en una fe religiosa concreta supone también el adoctrinamiento en una forma de comportamiento determinado. Y este vínculo que existe entre creencia y acción es lo que convierte este asunto en un peligro para la vida democrática de la comunidad. 
Considero que el sistema educativo público tiene que ser aconfesional en lo tocante a la religión. Y en aquellas asignaturas relacionadas de algún modo u otro a ésta, se traten los asuntos con rigor histórico y científico. Y en cuanto a la sociedad en general, la libertad de crítica a la religión ha de tener el mismo tamaño que la libertad que se concede a la religión misma. Es importante que permanezca abierta la posibilidad de denunciar la nocividad de algunas creencias religiosas, especialmente las que pretendan competir con la ciencia y con el discurso político; que no se cierre la opción de criticar las ocurrencias de la jerarquía, especialmente la que pretenden censurar los valores y opciones de vida de algunas personas.



                [1] Savater, F., ¿Es tolerable la tolerancia religiosa?, en Bermejo, D. (Editor), ¿Dios a la vista?, 2013, Dykinson, Madrid, p. 487.

29 de abril de 2015

¿Cómo no van a existir políticos como Esperanza Aguirre?

Reflexiones Patibularias 90

XC

La Sociedad y los políticos están interconectados. Los políticos que votamos no vienen de Marte, salen de los mismos sitios en los que vivimos los demás. 
Me pregunto: ¿Qué chorro o corriente de influencias es más fuerte, la que va de los políticos a la sociedad o la que va de la sociedad a los políticos? ¿Influyen más los políticos en la gente, o la gente en los políticos?
Me lo pregunto viendo la pretensión de Esperanza Aguirre sobre los sin-techo de Madrid. Uno la escucha decir eso -así tan pancha- y piensa, automáticamente, "a esta tía la dado un ictus y el cerebro lo tiene con falta de riego". Desde el punto de vista estratégico parece un error, además, porque los partidos contrarios se le van a lanzar a la yugular por tales declaraciones desalmadas e injustas. Lo parece pero no lo es: un error estratégico político digo. 
[Estamos ante una de las personas más denostadas del país. Pero, me parece a mí, que a esta señora la denosten e injurien se la trae al pairo. Creo que su estrategia es, precisamente, esa: ofrecerse como saco de arena o muñeco de vudú para que todo el que quiera se desahogue con ella y enriquezca el libro de los insultos patrio, ya de por sí rico. Entiendo, a nivel personal, que la táctica del insulto y la vejación con denuedo no sirve con esta pájara. Lo suyo, lo más efectivo creo, sería el silencio total y absoluto sobre su persona y sus exabruptos. Pero claro, lo que a uno le pide el cuerpo cuando la escucha hablar es mandarla a tomar Fanta.]
A lo que voy...
Lo que dice Esperanza Aguirrre, ¿lo dice para influir al conjunto de 'sus' votantes de la sociedad, o es el conjunto de 'sus' votantes de la sociedad el que le pide que haga esa declaración de intenciones? Pienso que es más fuerte la segunda corriente que la primera. ¿Cuántos madrileños quieren que de verdad ocurra eso que está diciendo la Sra. Aguirre? Por supuesto, los suficientes para que esta señora diga eso en medio de un programa de la televisión. Claro, el que odia a Espe, o el que no está ideológicamente alineado con Espe no la va a votar aunque Espe hubiera dicho lo contrario: "vamos a ponerle una casa en la calle Serrano a todos los sin-techo" (modo irónico on). Espe se debe a sus votantes, a sus supporters. Esperanza Aguirre habla para la hinchada conservadora que verá como los simpatizantes de las tribus socialista y podemita la van a poner verde y azul todos estos días. Y eso, el pim-pam-pum del fuego cruzado, va a despertar al electorado conservador, que es lo que necesita Espe, que vayan a votarle para que lo que dicen las encuestas no se cumpla.
Conclusión: Esperanza es una provocadora mendaz, pero detrás de ella hay un grupo poblacional al que le encantaría que hiciera lo que ha dicho que va a hacer. 
Personalmente, la Espe me importa un bledo; tarde o temprano terminará con sus huesos en una institución privada para ricos aquejada de Alzheimer o un similar. Lo que me preocupa es ese conjunto poblacional y el conjunto que se le enfrenta. Muestra el problema irresoluble que llevamos arrastrando desde el siglo pasado y que Goya dejó pintado en un cuadro tiempo atrás. A un sector de la sociedad no se le quitan las ganas de echar al mar y a golpes, para que se ahogue, al otro bando de la sociedad. Esta no es una sociedad de reconciliaciones, sí de cuentas pendientes. El frentismo siempre gana a la construcción de espacios comunes; y la radicalidad a la mesura y la prudencia. ¿Cómo no van a existir políticos como Esperanza Aguirre?

23 de marzo de 2015

¿Porqué se vota lo que se vota?

Reflexiones patibularias 89

LXXXIX


¿Porqué se vota lo que se vota? Unas personas votan ideas. Otras votan programas. Otras personas votan personas. Y, finalmente, otras votan resultados.
Las ideas son etéreas e inasibles, pura abstracción. El aire contenido en un globo, o una especie de murmullo inespecífico, que aquí y allá, fue tomando cuerpo en la cabeza de algunos y que luego se fue haciendo letra en tratados filosóficos y políticos; y, sobre todo, dando lugar a tradiciones de pensamiento: las distintas familias conservadoras, liberales y socialistas, para que nos entendamos (aunque no sean las únicas, sí son las más conocidas y afianzadas en las democracias de nuestro entorno). 
Las ideologías, todas, son apriorísticas. Esto es, tú estás dando por bueno, maravilloso y deseable, lo que otra persona pensó que sería lo mejor que podría pasar. Muchos aspectos de la ideología política (como de la religión) son elementos emocionales blindados y justificados con elementos racionales para salvaguardar la conciencia de aquel que los acepta sin espíritu crítico. La ideología, en eso no estoy de acuerdo con la gente seria que construye inmensos edificios racionales y teóricos, tiene que ver con las emociones de filia y fobia, de simpatía y animadversión que todos llevamos dentro. Es una croqueta de engrudo, de masa informe pero rebozada de argumentos racionales que le dan lustre y brillo, y parece hasta otra cosa, alta cuisine. Son incontrovertibles, esto es, que no admiten dudas ni disputas desde el afuera de sí. Cada ideología sólo se reconoce a sí misma, y asume que es la auténtica verdad verdadera, y que las otras ideologías son pura charlatanería. Votar por ideología es votar por acto de fe. La fe de que el programa y las personas (los partidos y los políticos) hagan lo que supuéstamente dice ese corpus ideológico vago y difuso.
Los programas son la materialización de esos barruntos psicoemocionales que llamamos ideología. Es una tarea hermenéutica, de interpretación de esa doctrina vaporosa para transformarlas en líneas de acción posible. Mucha gente vota el programa al creer que es una emanación del credo cosmovisional (de nuevo elementos religiosos). Hay una cuestión no baladí sobre quién tiene que hacer los programas políticos: los teóricos del ramo, auténticas ratas de biblioteca que no han pisado la calle en su vida, o los políticos profesionales que sí toman el pulso de la calle pero que son auténticos iletrados en cuanto a conocimientos de su historia cosmovisional. Los problemas que surgen de aquí son tremendos, claro está, porque ¿subir impuestos que era, algo de izquierdas o de derechas? si era de izquierdas, que hacen los de derechas fulminándonos con impuestos a punta pala, ¿la estatalización benefactora que era conservadora o socialdemócrata? si el Estado de Bienestar es socialista que hacen estos pegándole hachazos sin misericordia. Y como estas aporías, salen un puñado larguísimo de ejemplos. Pero, ¿en qué sitio dice claramente y sin duda que hacer x o y sea de izquierdas o de derechas? En ninguno. Son imaginarios colectivos manipuladores de las masas que nos hemos ido construyendo durante siglos. Es claro, ningún programa puede plasmar de manera fiel y efectiva una ideología porque ninguna ideología es lo suficientemente clara como para que pueda hacerse. Además, el programa tiene que ajustarse a la realidad fáctica del día a día y la cotidianidad. Si la ideología vive en los mundos de yuppi, donde 2 y 2 siempre son cuatro; el programa tiene que resolver los problemas de gente real de carne y hueso, en un mundo imperfecto en el que un cuadrado tiene 7 lados y el círculo esta ovalado. El que vota el programa pensando que es la plasmación perfecta de la ideología, realmente vuelve a votar a la ideología por acto de fe. El que vota el programa pensando en la realidad, realmente (valga la redundancia) no está votando al programa. Se está autoengañando, seguramente para apaciguar su conciencia, o para ponerse una medalla: eso le hace sentirse de modo especial y único, como si al votar a los socialistas por ejemplo ("esa gran ideología, la mejor de todas, sin duda, ¡qué digo!, la única que habría de permitirse porque las demás son criminales... blablabla") estuviera meando colonia (a las otras les pasa lo mismo, no se preocupen). El individuo que vota por ideología, o al programa por la ideología, piensa que está ungido por la mano de Dios. Y ahí hay muy poco de espíritu crítico y mucho de fanatismo no reconocido. Realmente está votando a un político o a unos resultados, pero de algún modo no puede o no quiere reconocerlo.

12 de marzo de 2015

¿Con cuál te quedas? ¿Cuál eliges?

Reflexiones patibularias 88

LXXXVIII

Ayer, 11M, día importante donde los haya para nuestro país, coincidieron 2 sucesos que pueden, seguramente, definir la clase de sociedad que somos: decadente y enfermiza.





¿Cuál suceso es más indignante? Mi opinión personal viene al final. Pero, por desgracia, tras esta pregunta se enlaza otra que sí es muy puñetera: ¿cual España te indigna más? 

El problema surge cuando mucha gente cabreada por uno de los sucesos ningunea el otro hecho como si fuera una estúpida minucia. En dos tertulias que acabo de terminar de ver, así zapeando, el tratamiento ha sido surrealista. En una no han dicho ni una palabra de una; y en la otra no han dicho ni una palabra de la otra.

Ante ambas situaciones, curioso el paralelismo, he encontrado reacciones de indignación destemplada, acusaciones de que esto ha sido una agresión al Estado de Derecho. En definitiva, gente que se siente burlada e insultada que escoge bando para enfrentarse al otro bando. Eso es lo raro, que te indigne una cosa y te indigne también que al otro -el enemigo- le indigne más lo otro que lo que a ti te indigna. Como si fuera contradictorio enfadarse por una cosa y la otra. 

¿Qué bando escoges tú?

La España de los dos bandos sigue viva. Esa España que ve que los agravios de unos son más gravosos que los de enfrente. La España en la que no hay reconciliación posible. La España que quisiera tirar al mar a la otra España.

PD: Ambas situaciones me parecen aberrantes y tremendas, situando la calidad de la democracia en mínimos históricos. Pero, no sería capaz de dictaminar quién tiene más motivos para decir que un caso es más grave que el otro. Ambos lo son, y lo justo sería que hubiera respeto mutuo entre los que entienden que uno de los dos es más grave que el otro.


27 de febrero de 2015

Buscan que el odio genere más odio.

Reflexiones patibularias 87

LXXXVII

Una guerra -tal y como se plantean las guerras hoy en día- se mantiene con un incremento constante del odio. Ese es uno de los planteamientos de ISIS en su guerra declarada contra Occidente. Y para que el odio no sólo se mantenga sino que vaya in crescendo, necesitas saber qué es lo que le duele y ofende a tu contrincante. Si consiguen que el enemigo odie tanto o más que tú, conseguirán su objetivo, que no es ganar la guerra, sino destruir el mundo.
En una magnífica película de John Ford, Centauros del Desierto, el cowboy protagonista, cegado por el odio a los apaches que secuestraron a su sobrina, dispara a los ojos de un indio semienterrado. Así no podrá ver cuando llegue al paraíso y se reencuentre con sus ancestros.
En la maldita causa de ISIS están involucrados muchos musulmanes europeos, que saben cómo somos, puesto que ellos eran antes como nosotros. Y ahora utilizan ese conocimiento en favor de su causa. Saben lo que nos impacta, lo que nos ofende, lo que nos enfada; lo saben todo. Seguramente ellos sepan más de nosotros que nosotros de ellos. Dentro de la brutal y criminal truculencia de sus actos late una planificación y una estrategia. 
Hace una semanas apareció el vídeo de la ejecución del piloto sirio. Con montaje cinematográfico estilo Hollywood: movimiento de cámara, zoom, cambio de plano-contraplano y otras técnicas de edición. Buscan un impacto semejante al de las grandes producciones, y filman sus crímenes como si fuera un blockbuster. Saben que eso, a nosotros, nos parecerá una burrada, y que nos joderá ver a ese pobre hombre quemarse mientras hacen florituras cinematográficas. Luego apareció el vídeo en el que un niño (¡un niño!) le pegaba un tiro a dos rehenes rusos. Saben de la importancia sobreprotectora que en Occidente procuramos a nuestros hijos y ellos los muestran asesinado a un ser humano a sangre fría y sin pestañear.
Ahora le llega el turno a las magníficas esculturas asirias.

 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/26/actualidad/1424955673_750395.html

Ellos conocen la importancia que le damos a la Historia; y sobre todo al arte, que lo hemos convertido en un universal, un a Patrimonio de la Humanidad toda. Que para nosotros es una muestra indeleble de la humanidad que somos, que nos aleja de la monstruosidad que ellos representan. Y salen ahí los muy cabrones dándole martillazos a las indefensas esculturas. Mi amiga Carmen García Lago llora lágrimas de sangre. Precisamente es lo que quieren, que nos cabreemos y les odiemos con la misma fuerza e intensidad con la que ellos nos odian.

15 de febrero de 2015

Ha caído el mito de que la política está basada en decisiones racionales

Reflexiones Patibularias 86

LXXXVI

Efectivamente, somos el ejemplo paradigmático de que la política -como otras cosas importantes de la vida- tiene mucho más que ver con los estados de ánimo y la emocionalidad que con otra cosa.

Comenzamos con un dicho muy nuestro: 'Hay gente pa´tó'
Hay gente que cuanto más se ataca a Podemos, más se acerca a sus posiciones y más quieren votarles. Hay gente que cuanto más critican los de Podemos a los del PPSOE (a partir de aquí serán los otros), más se alejan de sus posiciones y menos quieren votarles.
Hay gente perturbada contra Podemos y gente igualmente perturbada a favor de Podemos. Gente que se encabrona contra otra gente que defiende a Podemos; y gente que se encabrona con otra gente que ataca a Podemos. Por eso, unos quieren echar, expulsar, derrotar a los otros. Por eso los otros quieren evitar, impedir, apartar a los unos. Curiosamente, unos y otros -en estos son iguales- se largan toda clase de improperios y palabras gruesas. 
Hay gente que le parece mal la campaña de difamación que los otros están haciendo contra Podemos. Y hay gente que le parece mal la campaña de difamación que Podemos está haciendo contra los otros. Nos encontramos a mucha gente que odia a Inda. Nos encontramos a mucha gente que odia a Errejón. [Por decir dos nombres a vuelapluma y no llenar esto de cadáveres] Aquí no se calla nadie, ni los unos ni los otros. Aquí todos dicen no tener miedo, que el miedo lo tengan los demás. A veces la simetría juega malas pasadas a la vista.
La gente de Podemos dice que lo bueno, lo deseable es que los otros dejen el gobierno. La gente que no vota a Podemos dice que lo bueno, lo deseable es que estos no entren en el gobierno. La gente de Podemos dice que ya no se dejan engañar por los engaños de los otros. La gente que no es de Podemos dice que no se dejará engañar por los engaños de Podemos. La gente de Podemos dice que la auténtica libertad es la de ellos; la gente que no es de Podemos dice que la libertad genuina está lejos de Podemos.
La gente de los otros ve como radicales peligrosos a los que votan a Podemos. Los que están con Podemos ve a la gente de los otros como cooperantes y como cómplices de la corrupción. Esta clase de frentismo es la liquidación de facto de la política. Precisamente, una de las razones del nacimiento de la política es la decisión del ver en el contrario-enemigo un interlocutor válido con el que hablar y debatir y hacer cosas. Lo que hace la gente de Podemos y lo que hace la gente de los otros, al negarse el pan y la sal, es romper todos los puentes, todos los vínculos y relaciones comunitarias posibles. Lo que hacen, cada uno, es levantar un muro, de modo que lo que tenemos es una pared que aumenta de grosor a cada insulto e improperio que se intercambian en internet y en las muchas tertulias que pueblan la radio y la TDT.
Hay gente que dice que va a votar a Podemos porque 'no podemos estar peor', y gente que dice que no va a votar a Podemos porque con ellos 'todo irá a peor'. Otra semejanza, unos dicen que si no entra Podemos las cosas están acabadas y otros dicen que si entra Podemos la cosas se podrán mal, pero de verdad. La cosa es que unos y otros dicen que entraremos en una especie de época apocalíptica. Pero en un infierno los diablillos llevarán los cuernos en un sitio y en el otro infierno mirando para el contrario.

¡Estoy exhausto¡
.................................  

¿Cómo convencer al convencido con otra convicción distinta a la convicción que ya le ha convencido?
Hay un problema importante aquí: que no podemos dividir el país (o la sociedad) en dos, y que en una parte vivan los otros y en la otra parte vivan los unos. Y con esta actitud de 'tierra quemada', las Elecciones no van a solucionar nada: será el comienzo de un problema de frentismo, de unos contra otros, aun más grave. Se corre un peligro importante: que el campo de batalla se traslade del Twitter y del Facebook a la calle, a los trabajos y a las plazas. Y unos y otros serán igualmente culpables, aunque unos dirán que la culpa es de otros y otros dirán que la culpa es de unos ¡Menudo somos los españoles para andar jodiendo a los que nos caen mal¡
Cada vez estoy más convencido de que los griegos inventaron precisamente la democracia para esto. Para que la aritmética resolviera lo que la mala leche y el odio no podían. Si la deliberación y el consenso no son posibles porque ninguna de las partes quiere ceder lo suficiente para encontrarse en el centro (por decir algo), y esa imposibilidad hace surgir la frustración y el encabronamiento, hasta llegar a la violencia, el hecho de que todas las partes acepten que las matemáticas decidan el destino de la humanidad, es el menor de lo males posibles. 
Lo que se plantea después, es si serán unos o los otros los que decidan dejar de hacer caso al pacto tácito de la aritmética democrática. Entonces sí que llegarán los problemas, de verdad.
¿A ver si va ser imprescindible la presencia del tercero activo (Norberto Bobbio) o la figura de algo parecido al Nomotetes de los griegos?


31 de enero de 2015

Reflexiones patibularias 85... los que van detrás del sorpasso

Reflexiones patibularias


LXXXV

Hay cosas que no se pueden negar, y el que lo hace es estúpido.

Podemos ha reunido a mucha gente y se han venido arriba con lo del tic-tac-tic-tac. Las endorfinas y la dopamina de estos chicos deben de estar por las nubes, después de ver toda esa muchedumbre. Pero cuando se les pase el subidón, cuando la gente vuelva a lo suyo, seguirán sobre la mesa las mismas cuestiones de siempre. 
Sí, 'Podemos' ha logrado sacar a la calle a mucha gente. Ahora tiene que lograr que vayan a votarles toda esa ingente cantidad de gente y .... bienvenidos a la realidad... algunos millones más. 
Para ganar con mayoría absoluta y gobernar -¡ahí con un par!- en un escenario clásico de nuestro país, rondando el 70 % de participación, necesitaría sacar 10 millones de sufragios como mínimo y que su principal competidor, el PP, no pase de 8 millones (resumiendo mucho la cosa). 
¡Pero claro, esto no sólo es un vuelco electoral, es un vuelco sociológico! Para que ocurra una cosa así tendría que fagocitar por completo el electorado de IU (eso no es difícil) y que el PSOE termine siendo un partido cuasiresidual -al perder por lo menos a la mitad de sus votantes-, porque el PP incluso en las elecciones que no gana no baja de los 10 millones de votos. Pero si el PSOE cae digamos que un 50% y el PP digamos que un 25%, lo que tenemos entre manos no sería un sorpasso político, sería un terremoto social y cultural profundísimo. La sociedad española se daría la vuelta casi como un calcetín. 
Y eso es lo que no veo. No veo en las calles y en el día a día ese cambio social tan tremendo. Internet es otra cosa, es una parte de la sociedad sí, pero no es el espejo real de la sociedad. Es evidente, hay cabreo e indignación a punta de pala, una mala leche que rezuma por los colmillos de más de uno, unas ganas tremendas de joder bien jodido a más de dos, y odio a raudales (nada nuevo en nuestra sociedad que lleva odiándose todo el siglo XX y parte del XXI). Pero más allá de esta exacerbación emocional de las masas populares y digitales no me parece que la gente haya cambiado tanto; por lo menos el número suficiente - más de 10 millones- para que haya un cambio radical en las urnas. 
Aunque seguramente en los 80 muchos pensaron lo mismo y llegó Felipe González y Alfonso Guerra y arrasaron con todo lo que había. Está claro, las armas (las elecciones en este caso) las carga el diablo. En el puro nivel de estrategia, al Gobierno le interesa muy mucho llegar hasta donde la legalidad vigente le deje en esta legislatura. Muchos son corruptos, pero no todos son tontos.   

26 de diciembre de 2014

Reflexiones patibularias 84: Los modelos ideológicos

Reflexiones Patibularias

LXXXIV

El Gobierno de ahora -del partido de los pajarracos- utiliza la crisis para consolidar su modelo ideológico. La Oposición de ahora -el partido de las flores- en su día utilizó el Gobierno para consolidar su propio modelo ideológico. Y la fuerza emergente que ahora se cierne sobre todos ellos y quiere ser el próximo Gobierno -el partido de los Pokemon- tratará de consolidar su propio proyecto ideológico.
Suena patético escuchar a un líder político quejarse de que el contrario está ideologizado, cuando él mismo está ideologizado; cuando critica la ideología del otro desde su propia ideología; cuando todos están ideologizados a su modo y manera. Que aquí no hay nadie neutro ni objetivo, que no defienda sus propias ideas, ni esté manchado de prejuicios teóricos. La política de partidos es profundamente ideológica.

PD: Aquí la noticia. 
http://www.elmundo.es/espana/2014/12/26/549d611422601d3c6e8b4580.html?a=94503cc460f56ffe548255b7aba18838&t=1419620884

Una vez más la realidad supera la ficción.

En los últimos meses han proliferado las noticias de ataques de hackers. Situaciones que hasta hace nada era elucubraciones calenturientas de algún guionista hollywoodiense, ahora se hacen realidad.


Ataque a la Fiscalía del Estado (hoy):
http://www.elmundo.es/espana/2014/12/26/549c701f268e3e41668b4582.html

Ataque a Sony (PlayStation) y Microsoft (XBox):
http://www.elmundo.es/tecnologia/2014/12/26/549ce97a268e3e0e4f8b4571.html?a=94503cc460f56ffe548255b7aba18838&t=1419590233

Ataque a Sony de hace unas semana:
http://www.informavalencia.com/cultura/ciencia-y-tecnologia1/item/9862-el-fbi-afirma-que-corea-del-norte-esta-tras-los-ataques-informaticos-a-sony

Ataque a la Generalitat de Catalunya este pasado noviembre:
http://www.teinteresa.es/politica/denuncia-organizado-sistema-informatico-Generalitat_0_1246676762.html


Pandora reclama lo suyo... que viva el Caos¡¡


4 de noviembre de 2014

Reflexiones patibularias 83

Reflexiones patibularias 83


LXXXIII

Parece como si los españoles ya estuviéramos hasta las narices de nosotros mismos. Como si ya no nos aguantáramos más. Este hartazgo, esta indignación que nos invade y que se ha convertido en el aire que respiramos.
Hemos reventado y queremos renegar de una parte que siempre nos caracterizó. Los pillos, los truhanes, los sinvergüenzas, los caraduras, etc. Esto sería un buen punto de inicio para una regeneración de la vida social.
Pero en vez de hacer un acto de responsabilidad personal que termine eclosionando en otro colectivo, nos convertimos en una turba armada de palos y estacas que sube cuesta arriba para matar al monstruo de Frankenstein. A lo mejor es esta parte hipócrita, cainita y violenta la que tendría que cambiar a la vez que la poca vergüenza. Como si la violencia fuera la respuesta a todos nuestros males.
El monstruo está hecho con los mismos miembros que el resto de las personas. El monstruo no es tan distinto a nosotros. Las cicatrices, las imperfecciones están a la vista. El monstruo no engaña a nadie, nadie se lo creería si nos dijera que no es un monstruo. Lo miramos y sabemos ante quien estamos. 

PD:

Me jode la corrupción como a todo el mundo, es indignante y despreciable; y vive Dios que quisiera que todos esos corruptos terminen en prisión. Pero me van a perdonar si no la expreso de modo destemplado y sanguinario. Y me reafirmo en la perplejidad de ver cómo esta sociedad se convierta en juez de los políticos corruptos (con toda razón) y no se haga juez de sí misma. Y seguramente si fuera juez de sí misma y la conciencia moral de una masa crítica funcionara medio en condiciones, desde hace décadas, seguro que ahora tendríamos menos políticos corruptos.

27 de octubre de 2014

LA CARA B DE LOS RECORTES

REFLEXIONES PATIBULARIAS 82

LXXXII

El PP llegó al poder en medio de una crisis económica y financiera grande de narices, por no decir grande de cojones.
Tenían que sacar dinero de debajo de las losetas para pagar la deuda. Yo no sé si la deuda era legítima o no. Pero ahí estaba la cabrona.
Y los del PP pensaron que iban a pagar la deuda recortando con dos cojones, por no decir que con tijeras en las dos manos. Podían haber recortado del ingente sistema político, de la Administración del Estado, de las Autonomías éstas del diablo, del Senado, las Mancomunidades y Municipios, de los enchufados en Empresas Públicas y toda una larga lista de cosas como éstas. Pero no, decidieron recortar más abajo.
Recortaron derechos sociales y recortaron a los trabajadores públicos. Dejaron de contratar; y a los que contrataban les pagan menos; y a todos los que ya estaban les quitaron un pellizco bueno de la nómina. Les quitaron pagas extras, días libres y demás. ¡Muy bien!
Los del PP pensaron: esto lo aguantamos que somos unos tíos duros. La gente se cabrea, se indigna, encumbra al feo de la coleta. Se manifiestan aquí y allá. Una marcha verde, una marcha blanca. ¡Qué anden coño, que es bueno para la salud¡ Eran los maestros, los sanitarios, los carteros, las secretarias y demás gente. Esa gente tiene muy poco poder real. Ladran mucho pero no muerden. Pensaron, como aquí en España tenemos tanta mala leche con nosotros mismos, mucha gente se alegrará de pura envidia. Se alegrarán de que les recortemos el sueldo a los funcionarios que están todo el día sentado tocándose los huevos. Y los del PP se quedaron tan anchos. 

Pero los del PP me parece que no han contado con la cara B de los recortes. No ha contado de verdad con esa mala leche de la hablaba antes, esa que nos define tan bien a los españolitos de a pié. No contó con el cabreo y la mala ostia de cojones (una vez más) de la policía, los jueces, de los fiscales y demás gente relacionada con estas cosas. Esta gente sí muerde. 
Mal enemigo se ha echado el PP. Después de años y años de corrupción a punta de pala, del PP, del PSOE, de IU, de CIU, de todos, sin que nadie investigara casi nada, una miajita nada más. Se han cometido tropelías de todos los colores.
Ahora, a los fiscales y jueces no hay quien los pare contra el PP. ¡Los van a joder vivos¡ y vamos a estar aquí para verlos, por supuesto.
Siento mucho la decepción que sentirán algunos: esto no es por amor a la justicia, el bien y la verdad. Es encabronamiento puro y duro... Pero saben qué... Eppur si muove.... que es lo que dijo Galileo cuando no tuvo más remedio que abjurar de su teoría.... Aun a sí se mueve... Con esto es suficiente, nos vale, todos al talego....

15 de octubre de 2014

Ardiendo a lo Bonzo.

Reflexiones patibularias 81

LXXXI

BONZO. Una alternativa al estado de indignación generalizada de la ciudadanía.

El estado de enfado e indignación de la ciudadanía, actualmente, es tan grande, está alcanzando tal temperatura, que corre el riesgo de terminar provocando la combustión misma del cuerpo social y que termine inmolado a lo bonzo para nada. Se trata de degradar el justo y necesario estado de indignación en un estado emocional constantemente catártico, que o bien dejará exhausta a la gente, o bien terminará por quemarla. Al final terminarán ganando los de siempre.
Se trata del problema de estar entre la espada y la pared. O el término medio (hexis) de Aristóteles: la virtud está en el justo medio, entre dos extremos, entre dos excesos. También el asunto de que la potencia sin control no sirve de nada. 
El pasotismo es la pared. El no hacer nada, el no sentir ni padecer ante tantos atropellos de los poderosos, de las injusticias de los políticos. La indolencia ante los desahucios. La insensibilidad ante el paro galopante. No conmoverse frente a los niños que no tienen para comer. Pero la espada, en el otro lado, también hace daño. El espada es el otro extremo. Y la espada es tan injusta como la pared.
La ola de indignación se termina convirtiendo en marea, y ésta en tsunami. Pero lo que quisiera advertir es que este oleaje afectará a los propios indignados. Les hará consumirse en sus propias jugos ácidos. Esta potencia de indignación hiperactivada es como el fuego de los estoicos, la ekpyrosis que todo lo consume. Una conflagración que termina desactivando toda acción crítica y de cambio práctico, real y verdadero.
El fuego se azuza, se aviva y se estimula. Se está viendo a diario. En internet y en las tertulias vemos cómo los pirómanos quieren sacar provecho de la indignación popular para sus intereses. Y no sólo éstos advenedizos. Los grandes poderes de siempre están detrás de esto también. Lo vengo diciendo desde hace algún tiempo. Se ha pasado de un estado de cosas en el que todo estaba oculto y negado, a otro en el que todo sale a la luz, a trompicones, sin solución de continuidad. Decía Groucho Marx en aquella cinta del Oeste, ¡más madera!, ¡más madera! No hay ahí un afán de justicia, ni de verdad. Nadie quiere aclarar las cosas, nadie quiere solucionar nada. Hay un afán de manipulación, a través de la indignación para que ésta se convierta en aversión y terminar creando una sociedad adicta al odio.
Se convierte la crítica en estado emocional hiperactivo que necesita constatemente de una nueva dosis. Sabemos cómo funcionan las adicciones. El adicto, o el consumidor habitual y frecuente, cree que su voluntad es la que manda, que tiene el control. Y la voluntad nunca puede con el metabolismo. La farmacocinética es mal contrincante.
La mala gestión política del caso de Ébola, por ejemplo. La corrupción sistemática y prolongada en el tiempo de las tarjetas negras de Bankia.  ¿Y si estos casos no son lo que parecen? ¿Y si ocurren o se destapan para otra cosa? Provocan enfados mayúsculos que se verán acrecentados cuando, no dimita nadie en el caso del Ébola; y los delitos hayan prescrito en el caso de Bankia. Cuando esto pase, y pasará, la gente se encabronará más todavía. 
Y llegará un momento en este estado de indignación que será la indignación misma la que importe, no el asunto, ni el cambio. Y necesitará la sociedad una nueva dosis de indignación. Y saldrá un nuevo caso para que la gente se lo chute. No importará solucionar el problema, la reparación del daño, la verdad o la justicia. Sólo que se jodan los cabrones del PP. Y luego habrá que joder a los cabrones del SOE. Y más adelante, visto lo visto, habrá que joder a los de Podemos. Sí, para entonces esta deflagración será incontrolable.

10 de octubre de 2014

El Ébola, el subdesarrollo, los recortes y los irresponsables con responsabilidades políticas

Reflexiones Patibularias 80


LXXX


Reúno en el blog dos aportaciones que otros días había colgado en el Facebook. ¡Ánimo Teresa!


1.

7 de octubre 2014
A ver por dónde sale la cosa¡¡ 
Uno se ha criado leyendo los Tbos del Super Humor: Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, Sacarino, Carpanta, 13 Rúe del Percebe, Zipi y Zape, Super López, Anacleto Agente Secreto y muchos más.... Mis padres nos regalaban a mi hermano y a mí, un ejemplar para Reyes. Buen regalo, desde luego. Una magnífica iniciación a la lectura, y al espíritu irónico frente a la vida.
La caricatura humorística española siempre ha estado plagada de surrealismo, lanzando cargas de profundidad sobre muchas de nuestras imperfecciones. Una de las cosas en las que yo me fijaba siempre era que el fondo de lo que había, la civilización en la que se movían los personajes, reflejaba que seguíamos siendo casposos y retrasados (lo de Bacterio es hilarante). 
Más chulos que un ocho, pero con edificios, vehículos, infraestructuras y tecnologías llenas de remiendos y de clavos por todas partes. Insectos y colillas por aquí y por allá, calcetines agujereados y zapatos llenos de boquetes, gente en babuchas por doquier, puertas desvencijadas y tuberías descompuestas
Uno piensa que son exageraciones. ¡Pero no lo son¡ No queremos pensarlo, nos negamos a admitir que puedan tener razón más allá de la bromita cachonda del subdesarrollo profundo en el que la viñetas nos hacen estar.
Y hoy nos acostamos con el contagio del Ébola en una compañera de Madrid. [Desde aquí mi solidaridad y apoyo a esta persona, sus familiares y a todos los implicados en su cura y cuidado] 
Y pienso, que somos más chulos que un ocho, bien pagados de nosotros mismos, ufanos de toda nuestra tecnología y avances, pero se nos ha colado esta cosa tan tremenda por la puerta de atrás.
Y como sea cuestión de los recortes, por darnos para trabajar elementos de bajo coste y mala calidad y que cada vez somos menos profesionales trabajando mientras la demanda no decae; como digo, si esto es por eso, nos vamos a despertar del sueño idealista para caer de bruces en una realidad casposa y remendada con batas de papel que se hacen jirones a la primera, con guantes de latex y vynilo de paupérrima calidad, y usando cinta de carrocero para sujetar los guantes malos a esas batas de segunda.
A ver por dónde sale este TBO¡¡



2.
9 de octubre 2014
Algunas consideraciones:
- El riesgo O no existe. Las certezas absolutas, aritméticas del tipo dos y dos son siempre cuatro, tampoco. El azar cuenta, para bien y para mal. También cuenta, y mucho, el buen hacer y la preparación. La paciencia es una virtud que la ciudadanía tendría que volver a retomar. También el sentido común, el aplomo y la confianza en los profesionales. La histeria y la presión no ayudan, todo lo contrario.
- Ningún protocolo es perfecto. Todo procedimiento es mejorable. Hay elementos de difícil cuantificación que forman parte, aunque le pese a los gestores, de los protocolos y los procedimientos. Para que nos entendamos, puedes tener un procedimiento muy bueno pero que falla en la implantación porque tienes a cuatro gatos para hacerlo. Cuadros de personal escualidos e insuficientes, con formación deficiente y lamentablemente remunerados son aspectos que también tienen que ver en los protocolos. Las hojas de papel lo aguantan todo; sobre el terreno todo es distinto.
- Un fallo humano, un error personal es, sin duda, un fallo y un error del sistema puesto que esa persona-profesional no trabaja sola. No es un lobo solitario en una estepa fría. Trabaja en una organización, en un equipo, en una estructura de miles de personas que mueve miles de millones de euros. Peor que el fallo humano es la improvisación de los administradores, preocupados en ajustar sus cuentas, en proteger sus beneficios monetarios personales si cumplen los objetivos económicos. Peor es que obliguen a personal no cualificado tratar con patologías con las que no están familiarizadas. 
- Trabajar bajo presión no es sencillo. Trabajar bajo el yugo de los gestores tampoco. Trabajar con la amenaza de los usuarios mucho menos. Trabajar bajo el peligro de la propia muerte es terrible. Habría que valorar muy mucho la entrega de los profesionales. Los gestos involuntarios son inevitables, los tics también. Tocarse el pelo, arrascarse la mejilla, agarrarse la nariz, etc. son acciones reflejas que hacemos miles de veces todo los días. Hay que estar muy bien entrenado en el control corporal para no hacer esto. La gente que trabaja con elementos peligrosos lo saben y se entrenan para no caer en estos actos reflejos.
- Que alguien quiera pasar página y no asumir responsabilidades tras el presunto fallo profesional es lamentable. Lo es, de manera desproporcionada, que un político llame mentirosa a la persona afectada. Habría que ver a este señor con un equipo de esos atendiendo a enfermos graves. Este tipo de sujetos son despreciables. Hace un flaco favor a la ciudadanía a la que se debe y engrandece el desprecio de la sociedad hacia los políticos.
- Hay que poner el foco en otros lugares además de en el presunto fallo personal. El primero es dejar a la improvisación y al azar el control de la salud de todos los profesionales que participaron en este evento. Es un fallo estructural y del sistema. Otro fallo, provocado por el escaso personal debido a los nefastos recortes, es no controlar cómo esa profesional se quitaba los equipos especiales. Es el problema de los 'cuatro gatos': ¡A ver sí se dan cuenta de una vez el problema tan grande que supone recortar en personal! Las elevadas cargas de trabajo que soporta un personal escaso hace que se pasen por alto detalles que luego se ven como determinantes. Luego se culpa al profesional. en realidad es culpa de la administración que exige la excelencia a un grupo reducido de trabajadores.