28 de enero de 2016

Yoda y el planeta 'Kamino'

41.

¿Es la ausencia de evidencias una evidencia de algo? ¿Es prueba de algo el no tener pruebas de ese algo?

Sócrates diría -el muy ladino- que sólo sabe que no sabe nada. 

¿Es la ausencia de evidencias una evidencia tan poderosa como para negar que exista tal evidencia? Por ejemplo,¿no saber nada de Dios significa que Dios no existe o que no sabemos nada de Dios?

Algunos prefieren la procrastrinación. Una palabra muy moderna -que está muy de moda- que significa postergar o posponer la toma de una decisión. Lo que Pirrón de Elis -y otros escépticos griegos- hacían hace siglos y que llamaron epojé: suspender el juicio. Ante la falta de evidencias, ni se puede estimar ni desestimar nada.

Y luego está Yoda. Y los que pensamos como Yoda. Que entendemos la ausencia como presencia. Obi-Wan acude al maestro Yoda porque no encuentra el planeta Kamino. Las cartas estelares dicen que está en el Laberinto Richi; pero no aparece. Sin embargo el pequeño Maestro le dice a Kenobi que la ausencia de kamino es perceptible, que se nota y es inteligible. Aunque no hay evidencias del planeta de los clonadores, el vacío, el hueco que está ahí, está ahí, tiene presencia real.


¿Y si la ausencia fuera, realmente, lo vaciado, lo no dicho, lo silenciado, lo postergado, lo evitado, lo ignorado, lo cerrado y clausurado, lo que no dejaron surgir ni progresar? ¿Y si la ausencia fuera, realmente, lo no pensado, aquello por lo que todavía no nos hemos preguntado de modo correcto?

24 de enero de 2016

El espejismo

40.

Cuanto más cerca vemos nuestro objetivo -lo que queremos personalmente, lo que exigimos socialmente- más prisa nos damos por llegar hasta él. Si pensamos que está muy lejos, el objetivo funciona como un ideal normativo. En la lejanía, nuestros objetivos tienen forma de utopía. Y éstas nos mueven, nos ayudan a vivir. Pero cuando tenemos la sensación de que está cerca, o alguien nos dice -y nos convence- de que está ahí mismo, que se puede rozar con la punta de los dedos, nos entra la prisa, se apodera de nosotros el ansia y la desmesura.
El problema está en que nos cuesta trabajo detectar los espejismos. En que sea precisamente eso, la sensación de que está cerca, no que realmente esté cerca. Los espejismos juegan con algo vital en nuestras vidas: nuestras esperanzas. El peligro no está en las falsas ilusiones; el peligro está -siempre me lo ha parecido- en que agotan nuestras energías, nos agotan y colocan en situación peor de la que ya estábamos.  

23 de enero de 2016

La imprudencia del bocazas, que sabiendo lo que sabía no dijo nunca lo que sabía, porque sabía que con eso no iba a ningún sitio; y por eso decidió decir otra cosa, sabiendo que diciendo eso que dijo tendría mejores resultados. Y pelillos a la mar.

39.


El sabio aquel, que hace mucho acuñó esa expresión que dice: 'donde dije digo ahora digo Diego', clavó una de las constantes más importantes de la humanidad.


Pero, dice otro sabio, 'todo fluye, todo cambia', lo que antes nos parecía horrible, ahora nos parece bueno, y hasta lo toleramos. No hay nada fijo, nada está marcado de antemano.

Pues claro que sí, alma de cántaro. Todo cambia. Nada es lo mismo. Todo se mueve. Pues claro que sí. ¿Pero eso no lo sabías antes de decir lo primero que dijiste? ¿Si sabes que todo cambia por qué dijiste con seguridad espartana que de ese agua no ibas a beber, si luego sabías que ibas a terminar borracho de ese agua?

La política está llena de bocazas, de personas que largan por la boquita toda una retahíla de cosas que no podrán sostener en el futuro. Lo saben, pero la agitación les puede. Estos personajes tienen una enemiga: la hemeroteca -como la prudencia y la mesura. 

20 de enero de 2016

Los niveles de la guerra

38.

Planteo una hipótesis. Si fuera correcta la idea (1) de cierto militar prusiano (2) que enlaza a la política y a la guerra -y estos días bien parece que sea cierta-, todos los actores políticos involucrados en este conflicto (3) para elegir Presidente saben, que el tiroteo detrás de las trincheras y el cuerpo a cuerpo, da paso al armamento pesado; y de ahí a las armas de destrucción masiva. Entonces -ahí va mi conclusión- si se quejan de los balazos recibidos, se lamentan de lo brutos y desalmados que son los contrincantes, yo les diría que es hora de aguantarse. Ahora te quedas con la cara partida. No compro más la dialéctica de buenos y malos. Que no hubieran ido a la guerra. Que somos los demás los que estamos bien jodidos.


The Course of Empire: Destruction, 1836
Thomas Cole
New-York Historical Society Museum

(1) «La guerra es la continuación de la política por otros medios». Y claro, bien que podemos decir que ' La política es la continuación de la guerra por otros medios'.
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Carl_von_Clausewitz
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/De_la_guerra

Ese punto al que algunos llegan ....

37.

Hay cosas que no entiendo. Algunas otras me cuesta comprenderlas. Me resultan extrañas, anómalas o ajenas. 
Hay un infinito de situaciones ahí fuera que desconozco. Y otras que las conozco y nos la haría en la vida.

Lo otro. Existe lo otro, eso que no es uno mismo.

Hay un momento - o un día, o un punto- en el que algunos dejan de resistirse a lo otro. No se va el miedo. No se va la incomodidad. No se va la desconfianza. Lo que se va es la resistencia. Lo que se va es la imposición de tu mundo al mundo. De tu horizonte, de tus categorías, de tus aritméticas, a la vida de los demás, a sus pensamientos, conductas y esperanzas.

En ese día, en ese punto, en ese momento, los afortunados que abandonan la resistencia, entienden ese refrán popular tan antiguo como el tiempo mismo: 'vive y deja vivir'.





Metz (Moselle), Francia
Rosetón de la Catedral Saint-Étienne (visto desde el interior).

19 de enero de 2016

Arcadia

36.

Los poetas hablan maravillas de ella.
Algunos filósofos la definen con todo lujo de detalles.
Y algunos políticos nos dicen, incluso, que puede ser real y tangible.

¡Arcadia, la bella¡


Todos la añoran. Como si ya hubieran vivido en ella algún tiempo y hubieran sido expulsados por un malvado banquero. 

 !Ay, Arcadia¡

Pero, me pregunto: 
¿Qué haría la gente sin las comodidades que ofrece la capital? ¿Y las autopistas, los aeropuertos y el metro? A nadie le gusta moverse con lentitud e incomodidad. ¿Y el aire acondicionado, la calefacción y el microondas? Hasta hace un rato, a todos nos gustaba comer caliente. ¿Y los cajeros, el Wifi y el 4G? Queremos estar en el cogollo de las cosas, no en la periferia. ¿Y el Twitter, el Facebook y el Whatsapp? Queremos ser el centro del cosmos, cada uno de nosotros.

!Ay, Arcadia, dónde te metes¡

Y algún lumbrera dirá que sí, que nos podemos ir de la capital; viajar hasta Arcadia, y llevarnos todo ese bienestar que la capital nos ofrece. Porque lo queremos todo. Queremos que no nos falte de nada. Que en nuestra vida no falte ni lo prosaico ni la utopía. Somos así de estupendos. ¡Qué vivan los lumbreras!

!Ay, Arcadia¡ !Cuánto te echamos de menos. Cuanto echamos de menos nuestra infancia¡




Thomas Cole
An evening in Arcadia (1843)
Wadsworth Atheneum Museum of Art (EEUU)

13 de enero de 2016

Política de gestos.

En días como el de hoy, en el que se inaugura la undécimo primera legislatura en el Congreso y el Senado, veo claramente como la llamada 'nueva política' es la instauración de la 'política de gestos'. Pero no de una política cargada de simbolismo, sino la política del histrionismo y de las muchas fobias. 
La base y fundamento de la nueva política es afear la política de siempre con cualquier gesto; con lo que sea necesario. Allí donde aquellos vean algo trascendente y esencial, éstos lo convierten en un circo y en tremending topic.
No está bien que lo haga, pero lo haré y me autocitaré:

"Las formas de los de siempre aparecen ahora ante la opinión pública como vacías y sinsentido, es más, puro cinismo e hipocresía. En no pocas ocasiones las formas pulcras, encorsetadas e institucionales enfadan a la masa social, que las ven como pomposas, elitistas y aburridas. Estos nuevos que están muy atentos a lo que late en la muchedumbre han descubierto este enfado y lo explotan en beneficio propio. Al hacerlo, al pisotear claramente las formas y fórmulas añejas matan dos pájaros de un tiro; quedan bien delante de los potenciales votantes y fastidian a los de siempre. Porque para los de siempre estas formas, estas fórmulas, representan una especie de liturgia o de sacralidad que ha de ser respetada. Y uno de los objetivos de los nuevos es afear la existencia toda de los de siempre. (...) Está justificado, fastidiar todo aquello que los viejos consideran serio, importante y valioso; es legítimo y rentable políticamente. (...) Se trata de desmontar este tinglado, esta cueva de ladrones, y la primera puerta que tienen que derribar es ésta".

12 de enero de 2016

Descabrearse

35.

Acepta. 
Acostúmbrate.
Perdona.

Olvida.
Sigue adelante.
Pasa página.

Aprende.
Desaprende.
Inventa.

Concéntrate.
Esfuérzate.
Sacrifícate.

Piensa.
Busca.
Pregunta.

Comparte.
Pacta.
Negocia.
Acuerda.

Sonríe.
Respira.
Juega.

Hay más opciones, además del odio, la venganza, el frentismo y las ganas de joder al prójimo. Lo que pasa es que no están de moda en está época en lo que se lleva es la fobia, el ajuste de cuentas y la indignación.

11 de enero de 2016

Talionis

34.

El mal con mal se paga.
No será porque no se dice. No será porque no hay gente que lo repite una y otra vez, desde hace siglos. No será porque no hay personas -en el ahora insignificante- que tratan de abrir los ojos a más de uno.
Las ganas de fastidiar, de malmeter y de joder, se pagan. Alguien llegará un día para fastidiarte, malmeterá en tu vida y terminará jodiéndote hasta las trancas. Y tu pensando que lo hacías porque la verdad estaba de tu parte.
El frentismo te alcanzará, tarde o temprano. Alguien, cualquier día de estos, llegará a tu vera, y se opondrá como un fanático a todo lo que haces, a todo tu ser, a tu sentir, a tu respirar. Tú horrorizado por su fobia. Y pensando, cuando lo hacías, que era por justicia.  
La venganza saldrá a buscarte, más pronto que tarde, y te encontrará. Y hará escarnio con tu carne, y hará sangre con tus huesos, y molerá a palos tu semblante, y marcará con un hierro candente a tu prole. Y tú pensando que tenías toda la razón cuando te vengaste.

Es un cuento que nunca acaba. La pescadilla (un uróboro para los más finos) que se muerde la cola. El odio se paga -siempre- con más odio. Y es el odio lo que mueve al odio. No lo mueve la verdad, ni lo mueve la justicia, ni lo mueve la razón. Es tautológico. Pero tienen algunos que engañarse a sí mismos. Y llaman verdad, justicia y razón a sus ganas de joder, a su fóbico frentismo y a su sed de venganza. Pero el odio es un boomerang que volverá convertido de nuevo en ajuste de cuentas, en ganas de hacer justicia, de que la verdad salga a la luz y de que la razón sea devuelta a quien la tenía. 

Y así seguirán las cosas. Hasta que alguien decida salirse de esa banda de moebius, terrible e inmisericorde, que nos espera paciente y sin prisa. Es pura matemática.

28 de diciembre de 2015

Esas urnas charlatanas.

33.

¿Hablan las urnas? ¿Cómo? Me gustaría saberlo. 
Si es cierto que hablan, será una criatura hipócrita y peligrosa. Porque a cada uno le habla de una manera. A cada uno le dice una cosa. 
Hablar con las urnas no parece saludable, entonces. Sus palabras provocan separación y odio. Además de ardores y dolores de cabeza. 
A unos, les dicen que hay que pactar; a otros, les dicen que hay que pasar a cuchillo a los populares; a otros, les dicen que las izquierdas tienen que unirse para que los unicornios vuelvan a la Tierra. 

¿Hablan las urnas? ¿Y qué nos dijo? 
Si las urnas han hablado nadie se ha enterado. Menudo pareado, el que antes he presentado. No hablaría muy claro, estaría borracha. Quizás sea extranjera y no sabe castellano. O quizás hay tanto ruido de sables, de unos y otros, que nadie escucha lo que está diciendo.

¿Hablan las urnas? ¡Que sí, que sí, pesado! Que las urnas han hablado, pero todo está más liado, más jodido y enrevesado.


Las urnas han hablado. Pero nadie, absolutamente nadie, se ha enterado. O, quizás, queriendo decir tanto con tan poco, lo que está haciendo es provocar el equívoco. Lo mismo hay que volver a preguntarle, a ver si aclara la cantidad de chorradas que se están diciendo por aquí.

21 de diciembre de 2015

Cuídate

32.


¿Por qué tendría nadie que sentirse culpable por los aciertos, por las virtudes, cuando las cosas te salen bien, o cuando la suerte se convierte en tu aliada?
Cuídate mucho de aquellos que te penalizan por hacer cosas que consideras buenas, que te castigan cuando las cosas te salen bien, o que te maltratan cuando la fortuna se para delante de tu puerta. Y si no puedes evitarlos, que una de esas cosas buenas que haces sea que no dejar que te chupe las energías. 

A vuelapluma


1. A estas alturas de vida, ver la decepción de algunos por los resultados electorales de ayer me da la risa, la verdad. Verlos rasgarse las vestiduras me afila el cinismo, me aviva el sarcasmo. No se han enterado de nada. No saben de la sociedad donde viven.

2. Parece que éstas serán las últimas Elecciones Generales de todos los tiempos. Que no habrá un mañana. Que el Armageddon que se nos cierne hará imposible que dentro de 4 años (quizás antes) vuelvan a convocarse otras.

3. El pueblo habla (sic). La voluntad de los españoles, expresada en las urnas ayer, es que sigamos enfrentados y a la gresca. El pueblo no quiere ser gobernado, quiere ser ingobernado, quiere seguir menospreciando al otro que no votó lo mismo que tú.

4. Del dicho al hecho hay mucho trecho. Hay que sacar de la hemeroteca lo que los líderes han dicho en la campaña. Y ver si ahora hacen lo que dijeron o no. Más de uno se va a tragar sus palabras. Más de uno se va arrepentir de decir lo que dijo.

5. Por algún sitio hay que empezar. Si no se les ocurre nada, yo le aconsejaría que empezaran por cambiar las reglas de juego. Modificar la Ley Electoral, las Circunscripciones y la Ley D'hondt es perentorio. 

6. En el momento en el que tendríamos que estas sacando lo mejor de cada cual, y fijarnos en lo que nos une -para negociar y pactar- nos sale la hostilidad, nos a ponemos afilar los cuchillo, a cargar el tirachinas.

7. Ser de izquierdas es tener un don. Ser de derechas es tener una tara. El de izquierdas exhibe lo suyo como el pedigrí de su perro de raza y ve al otro como alguien que porta un mal infectocontagioso del que tiene que protegerse. En este caldo de cultivo se tiene que dar el 'Gran Pacto'. ¡Ni de coña! Al contrario también pasa, que conste.

8. Algunas cosas o terminas por aceptarlas y superarlas, o son esas cosas las que te superan y terminan  contigo. Me refiero, claro está, a que la corrupción en España no penaliza. Repito, no penaliza. Lo de Andalucía lo deja claro, lo de ayer lo confirma. Y esto hay que aceptarlo con empaque y madurez. Hay que dejar de poner cara de pánfilo, de sentir estupor y asombro. De patalear como un niño pequeño al que no le encajan las piezas del juguete. No seamos ingenuos, como si ninguno hubiera partido un plato en su vida. La corrupción no penaliza en España. El voto útil está antes en la lista de preocupaciones de la mayoría.
¡Qué soy un cínico!, pues claro. El cinismo es la única medicina que funciona un día como hoy. La ironía y el sarcasmo son los fármacos que hacen efecto. Yo la recetaría, si el PP me dejara hacerlo. Pero no me deja. 


20 de diciembre de 2015

Y que el mundo arda hasta sus cimientos... y solo entonces cambiará.



"Este kósmos, el mismo para todos, no lo hizo ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que fue siempre y es y será: fuego siempre vivo, encendiéndose según medida y apagándose según medida".
Heráclito (1)

"El fuego transforma la esencia del cosmos. Cuando todo se consuma por el fuego, el cosmos resurgirá como una semilla, y de nuevo, a partir de ésta, se lleva a cabo el ordenamiento del cosmos tal como antes existía"
Zenón de Citio (2)

La transformación por el fuego es un cambio. La expiación por el fuego es un cambio. El mismo fuego es cambio. Esta noche lo he visto, he visto el fuego arder, he visto el cambio. Nadie aprende en cabeza ajena. Nadie hace caso cuando le dicen 'ten cuidado con eso'. No sólo no hace caso, se cabrea y hace justo lo contrario. La gente tiene que aprender por propia experiencia. Tiene que meter la mano en el fuego y quemarse. Este cosmos tiene que arder y descomponerse. Yo he cambiado esta noche. He cambiado de idea, he cambiado mi voto.
Sí se puede.

(1) Clemente de Alejandría, Strom. V 105 DK 22 B30.
(2) Variante a partir de Estobeo, Églogas I 20, 1 e, p.171, 2 W (Ario Dídimo, frag. 36 Diels). Stoicorum Veterum Fragmenta I 512.

19 de diciembre de 2015

¿Cuánto cuesta un peine?


Picoteando unas buenas aloreñas de Málaga, me pongo a reflexionar sobre lo que está por venir a partir del lunes 21, y me viene a la cabeza algo que decía mucho mi madre: "te vas a enterar de lo que vale un peine".

I.
Indeciso es el que no se decide en algo. 
Indeciso es el que todavía no ha elegido una opción de entre las varias opciones que se le plantean. 
Indeciso es el que todavía no ha optado por votar a IU o a Podemos. Es el que todavía no se decide por PSOE o Podemos. El que no se aclara entre PP o Ciudadanos. Y como éstas hay varias opciones dicotómicas más.
Indeciso es el que no tiene claro a estas alturas si votar en blanco, abstenerse y quedarse en casa o votar nulo (Meter en el sobre un lasca de chorizo, un billete de 500 o una misiva llamando a los políticos hijos de las cuatro letras).
Indeciso es también el que no dice su decisión, aunque esté tomada. El voto es secreto, con lo que -en cierto modo- todos tendríamos que ser indecisos. Pero sabemos que un español calladito, prudente y discreto es una especie en extinción. Aquí la indecisión tiene que ver con la vergüenza. Mucha gente que votará al PP (y al PSOE) calla y no lo dice cuando le preguntan o charla con los conocidos y familiares. Eso no pasa con los recién llegados (Podemos y C's), que como están encantados de haberse conocido cantan a los cuatro vientos de que son de allí.

II.
El lunes arreciarán los insultos y los improperios. Serán muy abundantes los ríos de tinta que se verterán aquí, en la red, por esto. Somos muy malos perdedores, y peores ganadores. Unos a otros se llamarán de todo, y nada bonito. Me comprometo a hacer un seguimiento de la sangre vertida, a traer lo peor de cada casa.

III.
Mucha importancia se da por estos pagos a la Campaña Electoral y muy poco al tiempo postelectoral. Ya lo vivimos en Andalucía y Cataluña. Lo veremos ahora con esto. Tómense un poco de valeriana que esto no va a terminar en las urnas. Los que decían que la democracia no es solo votar tienen razón. La democracia también es negociar, dialogar en busca de acuerdos y puntos en común.

IV.
El voto meditado, la elección sopesada, la valoración de pros y contras, etc. está finiquitada en la política española. Este día de reflexión sobra. Y sobra porque la propia reflexión está de más entre los españoles. El modelo de decisión racional por fin ha saltado por los aires. A ver si unos cuantos se dan ya cuenta al ver la explosión.
La gente vota con las entrañas, con las tripas y el corazón. Se vota con el resquemor, con el miedo y con la mala leche. Son nuestros traumas los que deciden, nuestras taras, nuestras heridas, nuestras fobias, nuestras desilusiones. Eligen nuestro inconsciente dolido, el recuerdo del pasado, las cuentas pendientes, las ganas de venganza.
Este pueblo tiene que mirarse al espejo para encontrarse con el monstruo. En este periodo postelectoral lo hará y entonces, es posible que sepamos lo que de verdad vale un peine.

17 de diciembre de 2015

Cuenten con mi voto

31.

Si hay que votar por el fin del capitalismo -por cruel, injusto, opresor y asesino-, y lo primero que del capitalismo se quita, elimina y destruye son las redes sociales, las tecnologías digitales, los mass media, el panóptico digital, el 4G, los memes y el Youtube, ya cuentan con mi voto. 
He dicho.

16 de diciembre de 2015

Con arcadas y ganas de potar.


Esto ya no es lo que era. Realmente no fue nunca lo que tenía que ser, pero vivíamos con esa falsa esperanza. Las falsas esperanzas son necesarias en un nivel macro, desde el comienzo de los tiempos. Pero algunos días la cosa se supera a sí misma, en un 'in crescendo' que ni un buen guionista sería capaz de atrapar. También se pierde la capacidad de asombro. Todo es tan flipante que el flipar mismo ya no es ni flipante. Es más como ascazo, como nausea, como ganas de potar, de vomitar en alto el asco que dan muchas cosas. Y hoy, a esta hora, el asco me lo dan los que jalean, aplauden y vitorean la violencia como forma de relación interpersonal; la agresividad como forma de expresar las opiniones políticas. Digo yo, que los que justifican la violencia de hoy -diciendo que el tipo se lo merece y cosas así, o peores- se cuidarán muy mucho de indignarse y rasgarse las vestiduras, otro día, con otras violencias. Les quedaría fea, la hipocresía y la mendacidad, digo yo.

15 de diciembre de 2015

De problemas, iniciativas y soluciones.


Tenemos un problema. 
Tenemos varias iniciativas para resolver el problema.
Tenemos iniciativas que agravarán el problema.
Tenemos iniciativas a las que el problema les viene grande de narices.
Tenemos iniciativas que no saben siquiera cómo meterle mano al problema.
Tenemos iniciativas que se diluyen como una azucarillo en el café antes de mirar el problema. 
Tenemos iniciativas que quieren convertir el problema en un unicornio de larga cabellera multicolor.


¿Y la solución?, me pregunto.
Los ciudadanos no decidimos la solución. La gente que votará el domingo tampoco va a decidir quién solucionará su problema. 
La gente decidirá, votando, qué iniciativa empezará a tratar con el problema.
La gente votará -realmente-, elegirá por uno de entre varios problemas. 
Por eso, la política puede ser a veces tan nefasta y mezquina: dar falsas esperanzas a la gente es de una crueldad intolerable.


14 de diciembre de 2015

Contravoto


Por si les sirve de ayuda, y el partido (o partidos) que acceda al Gobierno de la nación le da por hacer cambios significativos en la Ley Electoral, les dejo una propuesta para su valoración.

Las leyes han de ajustarse al tiempo en el que se sancionan. Tienen que ajustarse a las necesidades de la ciudadanía y, además, ser fiel reflejo de ese imaginario colectivo.

Por esta razón, la forma en la que votamos tendría que cambiar. Varias razones para ello. Un número altísimo de indecisos [No sabes a quién o qué votar]. Alto índice de abstención [Esa gente que no va a votar porque no le gusta nadie o está hasta las narices de todos y cada uno de ellos. Pero si pudiera votar al que más odia, seguro que saldría]. El voto vergonzante se dispara [Ese voto que emites pero sin decírselo a nadie, que lo mantienes oculto, o incluso lo niegas si sale la conversación]. El voto en blanco no para de crecer [Esa gente -entre ellos, yo mismo- que no comulga ni con las ideologías expuestas, ni con los programas propuestos, ni con los políticos que las gestionan, pero que piensan en el deber cívico. Si pudieran contravotar, más de uno dejaba de hacerlo en blanco]. Las fobias aumentan y no parece haber nada que las pare [El odio, la animadversión profunda y la ira vuelven a estar de moda. Es hora de vomitar en las redes todo el odio que llevas dentro. Se trata de insultar al contrincante, no de exponer tu programa político]. Se da la pésima combinación de muy malos perdedores [Los que sienten que han perdido se dedican a insultar a los que votaron al partido ganador], con muy malos vencedores [Aquí nadie cumple el programa electoral]. Todo el mundo dice que quiere acabar con la corrupción [Pero es una de esas mentiras gordas que nos autoimponemos para soslayar la mala conciencia. Claro, lo mío ni lo toques. Esta sociedad nunca ha sido -ni será- un monasterio de sabios budistas]. A pesar de los datos sobre niveles educativos y culturales, cada español lleva un presidente en su interior [Y un seleccionador nacional, por supuesto. En ningún sitio del mundo hay tantos cuñados expertos en política y en economía. Espero que algún día exista el mismo número de expertos en arte renacentista. El cambio sería tremendo]. 

Ergo:
Por cosas como éstas -y algunas más que me dejo en el tintero por no aburrir al personal, ni quitarle su preciado tiempo en decidir a quién vota- propongo el contravoto.

Se trata de votar no a quién sí quieres como Presidente, sino al que no quieres, al que te da más asco, te gusta menos, le tienes más odio o te cae como un grano en el culo. En una segunda vuelta, con los dos candidatos con menos haters se volvería a contravotar. Y tendríamos como Presidente al tipo al que menos gente del país querría verlo con derrame cerebral o alguna otra salvajada propia de este civilizado pueblo. El contravoto sí que sería, actualmente, la auténtica fiesta de la democracia.



Que usted lo vote bien el domingo....






7 de diciembre de 2015

Campañas Electorales

30.

Las campañas electorales que se hacen aquí funcionan en dos niveles: el nivel popular y el nivel hooligan.

El nivel popular es el de los eslóganes, los carteles, las pancartas, el ondear de banderas, las promesas, las ocurrencias, las paridas, los chistes, los aplausos, los besos a los niños, etc. Es el nivel de los mítines. Un acto -éste- en el que los candidatos entran en una especie de trance en el que largan a sus incondicionales toda serie de consignas estúpidas; tratándolos como subnormales profundos. Se produce una sinergia contagiosa entre votante y candidato. La plebe queda rendida a las tonterías y simplezas que ladra el baranda de turno. Éste, o ésta, se viene arriba y se lanza a prometer el oro y el moro. Luego nadie fiscaliza que se cumplan en los mandatos lo que se dice en los mítines. Si tuviéramos que medir la seriedad de los partidos según las promesas cumplidas en los mítines no quedaría nadie; ni de los viejos ni de los nuevos.

El nivel hooligan es de las discusiones, los dimes y diretes, las broncas en medio de un pasillo del Congreso, las acusaciones de drogadicción, las broncas entre tertulianos, etc. Que llega a su máxima expresión y cumbre en los debates televisivos. Un acto -éste- que la gente espera para ver cómo los políticos se atacan y descuartizan, cómo tratan de ridiculizarse. Un debate televisivo hace las veces de Anfiteatro romano. Los hooligans no quieren debate de ideas o proyectos, quieren sangre. Todo el mundo está pendiente de quién ganará, no de qué sacará de bueno el país y la sociedad. Gracias a las tecnologías digitales es ahora también el nivel de los vídeos virales en youtube, los memes groseros y los insultos disfrazados de ingenio en twitter. Este nivel canaliza las fobias, los odios y animadversiones que se tiene unos a otros. Es el nivel fundamental, a día de hoy.

La gente que piensa. La gente que tiene dudas. La gente que le gustaría saber qué se podrá hacer de verdad, en el mundo real. La gente que quiere que le cuenten proyectos posibles, no utopías realizables en el mundo de yuppie. La gente que opta por la crítica constructiva. La gente que se preocupa de las ideas. La gente que no sigue al pié de la letra lo que ordenan las siglas. La gente que no da pábulo al sectarismo. La gente que se preocupa de las tradiciones que están detrás de los partidos. La gente que prefiere el diálogo entre puntos de vista distintos. La gente que entiende la política no como un ajuste de cuentas, ni tampoco una metáfora de la guerra civil. La gente que mantiene a raya la fobia hacia unos y otros. La gente que no va a insultar cuando habla. La gente que aprecia el 'fair play', el respeto en el intercambio de ideas y la diplomacia, antes que el caos y el desorden de una pelea de gallos. La gente que no llamará fascista o rojo al que piensa distinto. 

No hay un nivel para toda esta gente en esta campaña electoral. Toda esta gente se ve avocada a decidir entre lo malo y lo peor. O entra en el nivel superficial de las ocurrencias mitineras de domingo por la mañana. O en el nivel agresivo de los insultos en el debate televisivo de máxima audiencia y las fobias de las redes sociales. Esta gente se tiene que buscar la vida de manera individual. Con suerte encontrará un grupo de personas similares con las que podrá comunicarse e intercambiar ideas y proyectos, no memes, videos e insultos. Pero ningún partido -ni viejo ni nuevo- se preocupa por esta gente.


PD: Mientras esto siga así, la política no solucionará nada. La sociedad no irá a ninguna parte. Todo seguirá igual. 

5 de diciembre de 2015

El plato de menudo

29.

Zaratustra bajó de la montaña. Estaba cansado de comer raíces y bayas. De parlotear con el águila. 
Se acercó al pueblo que languidecía abajo del todo.
Según decía su serpiente, había un bache donde ponían una papas aliñas y un potaje de menudo que quitaban el sentío.
Zaratustra tuvo suerte, y pilló sitio de terraza, al fresco.
Mientras el camarero tomaba nota se percató que había cierto jolgorio en la plaza.
Con la primera cerveza fresca aparecieron, en rebaño, un gentío de pequeños seres peludos, que al moverse agitaban las pequeñas campanas que apretaban sus pescuezos.
Llegaron las papas aliñas y unas buenas olivas. El ganado se agolpaba frente a un estrado.
Cuando llegó el menudo -humeante, maravilloso- Zaratustra preguntó al camarero qué era aquello. 
El camarero le dijo que era un mitín. Que en el pueblo estaban en campaña electoral.
Zaratustra dio buena cuenta del manjar. Haciéndole a la morcilla una reverencia especial. 
Y allí, frente al sabio hambriento, le ladraba uno a los animalillos lanudos, montado en una peana.
Para conmemorar semejante desperdicio de tiempo y de vida, Zaratustra le pidió café al camarero. 
Y una generosa copa de pacharán. 
Había que celebrarlo. El recuerdo. 
Recordar las razones que le hacían vivir arriba, en la montaña.
Zaratustra pagó lo que debía. 
Y comenzó a subir la cuesta, poco a poco. Que la digestión del menudo es cosa seria. 
Allí dejó a las alegres ovejas, pastando.


26 de noviembre de 2015

Sacrificios

28.

El chivo expiatorio.
La cabeza de turco.
El perro de paja.
El cordero degollado.
El animal sacrificial.

Este símbolo es tan antiguo como la misma humanidad. Y tiene varias lecturas más, además de la evidente y clásica perspectiva sacro-religiosa. En la política también hay de estos. En psicología, en las relaciones sociales, interpersonales y familiares también hay de esto. 
Es una figura muy compleja que acepta una gran cantidad de matices, incluso contradictorios. Encontramos a gente que es obligada a la expiación y al escarnio sin el acuerdo de su voluntad. Todas las víctimas de Siria por ejemplo. también las de Mali y Túnez. Y las de Bataclan, por supuesto. Y hay gente que asume y consiente la expiación y el castigo. Son personas que entienden que alguien tiene que hacerlo, sacrificarse por otros, asumir la pena y la violencia, física y moral, para que aquellos sigan viviendo con tranquilidad. Pienso en el San Manuel Bueno Mártir de Unamuno.
Para los que quieran conocer más a fondo este tema aconsejo la lectura de un libro de René Girard llamado 'El chivo expiatorio' (Ed. Anagrama).

https://www.dropbox.com/s/lrd9rz18jhk2xjt/Girard%2C%20Ren%C3%A9%20-%20El%20chivo%20expiatorio.pdf?dl=0

24 de noviembre de 2015

Todos dentro, nadie fuera.

27.

El marco teórico influye en la formulación de los conceptos.
Quien dice marco teórico, dice cosmovisión, paradigma, modelo, estructura, ideología o programa.
Y quien dice concepto, dice punto de vista, actuaciones, ideas, valores y argumentos.

Lo que algunos llaman objetividad es un marco teórico concreto, una determinada cosmovisión que, a su vez, determina un serie concreta de actos e ideas. Es uno de estos, no el único. Esta ideología de lo objetivo-racional arroja grandes resultados, funcionalidades innegables y mejoras en el modo de vida de mucha gente en esta época concreta de la historia. Tanta, que los promotores de esta sistemática científica-técnica-mecánica-digital, entendieron que ya no podía haber otros marcos posibles, otros paradigmas de existencia. Que era eso o nada.



Y piensan que pueden salirse de la burbuja de la realidad, y ver el mundo desde fuera. Para controlarlo, manejarlo, juzgarlo. Quisieron trascender y salirse del marco en el que estaban. Y tomar el papel del Uno omnisciente y todopoderoso, aunque depurado de elementos divinos. Este autoengaño masivo terminó en el mismo lugar de donde querían escapar. En las oscuras fauces de la metafísica. Eso sí, marca el paso en el mundo. 

23 de noviembre de 2015

La herencia

26.

¿Sería justo -o veríamos justo- que los hijos y los nietos se apoderaran del legado de sus padres, y de sus abuelos; que fueran ellos los que se se llevaran el mérito, las ganancias y el éxito?

¿Sería justo -o veríamos justo- que los hijos y los nietos pagaran las culpas de sus padres, y de sus abuelos; que fueran ellos los que tuvieran que expiar sus culpas, sus errores y sus males?


Dar al Cesar lo del Cesar y que cada palo aguante su vela. Esa es la opción responsable. La otra es que aquí, en esta sociedad, una buena cantidad de gente no solo hereda el collar de la abuela, la casa del abuelo, los ojos de mamá. También heredamos los pecados de nuestros padres, sus resentimientos, odios y fobias más profundas. Al final no fue libertad sin ira.


22 de noviembre de 2015

El tiempo pasa.

25.

Dando vueltas por las redes sociales, y leyendo sobre el reciente aniversario de la muerte de Franco, hago un breve resumen de una corriente de pensar-sentir-vivir que he visto con mucha fuerza:

Aquel que diga que "se hicieron barbaridades en ambos bandos" es un indecente. No se puede decir del que lo diga que sea una persona justa ni equilibrada. Hay que reprobar con severidad, a todo aquel que quiera 'igualar' en la contienda de la guerra civil española y el posterior periodo de dictadura. Es claro y meridiano quién fue culpable, responsable primero y último, y quién fue víctima. La memoria ha de mantenerse siempre viva y encendida. El recuerdo tiene que permanecer patente y manifiesto. No es venganza este estado de alerta frente a los culpables que siguen entre nosotros: es justicia. Por tanto, como quedan vestigios de aquellos momentos en estos tiempos, no es posible ni el olvido, ni el perdón, ni la reconciliación.

No haré comentario alguno, ni a favor ni en contra. Me remito a la epojé. Bueno, diré una sola cosa: 40 años no son nada.

21 de noviembre de 2015

No busques un enemigo donde podrías encontrar un aliado. El fracaso de los indignados.

24.

Comienzo con el planteamiento de una pregunta: ¿Por qué fracasa el despertar de la sociedad frente al status quo, los poderosos de siempre, etc.?

Frente al status quo, digamos que -a bote pronto- caben varias opciones básicas. La primera es el propio status quo, aquellos que pertenecen al mismo, los que lo desarrollan y defienden. Luego, encontramos a los que lo combaten, aquellos que tratan de derribarlo y que deje de existir. Son gentes que batallan hasta la extenuación, incansables al desaliento. Pero existe una tercera categoría intermedia inmensamente más grande que la suma de los dos extremos.

El status quo es una minoría que utiliza la realidad para su propio beneficio. Acumula ingentes cantidades de poder (y dinero, y materias primas, y propiedades, etc.). Además, castiga, maltrata y ataca a una buena parte de la mayoría; manipula de diversas maneras a otra buena parte y ningunea a otros tantos. Desde el siglo XIX un nutrido grupo de movimientos filosóficos, ideológicos, políticos, artísticos y culturales han criticado por todos los frentes posibles al status quo. Depende de quién cuente la película, los resultados varían en una horquilla muy amplia del éxito al fracaso.

Durante mucho tiempo, la resistencia se centraba en combatir contra el status quo mismo, atacando a aquellos que lo defendían y justificaban. Pero, de un tiempo a esta parte, la indignación ha saltado -como si fueran llamas- desde aquellos a la mayoría intermedia. Las razones que han llevado a los indignados a cabrearse con la mayoría daría para un libro bastante voluminoso. Y claro, no tenemos tanto espacio.

Esa mayoría silenciosa es un grupo heterogéneo inmensamente grande que acoge –entre otros- a los que aceptan sin más el status quo y siguen con el día a día, a los que se resignan a vivir en el status quo, a los que darían lo que no tienen por pertenecer al status quo y colaborar con este, a los que no niegan el inmenso poder del mismo comparado con él mismo, a los que les cabrea el status quo pero se siente pequeños e indefensos para responderle, a los que les importa un pepino el status quo y la Alianza Rebelde, a los que no tienen ni puñetera idea de todo esto que estamos hablando, a los quieren oponerse y no pueden, a los que pueden oponerse y no quieren; y así podríamos estar varias horas contando los grupúsculos de personas que componen esa mayoría. ¡Es enorme!

Hacer que un grupo tan grande sea definido por una sola categoría de adjetivos no es que sea, precisamente, una sabia decisión. No todos los que están ahí están resignados. Hay muchas formas de estar ahí, y una de ellas sí que es vivir resignado y entregado al status quo. Para hacer modificaciones significativas en el status quo se necesita -para empezar- coraje y valor (en el plano emocional) e ideas de cambio (en el plano racional). No todo el mundo en esa inmensa mayoría tiene de ambas cosas. Y no todos los que en esa inmensa mayoría tienen lo que hay que tener lo tienen del mismo modo. Hay variaciones tanto en los aspectos emocionales como en los racionales. No a todo el mundo le vale, ni quiere meterle fuego al status quo y que termine ardiendo el resto del mundo, por poner un ejemplo.

El problema llega -según mi pequeño y 'resignado' entender- cuando tratas como culpable al que no es culpable. Esa inmensa mayoría a la que estos encasillan en la resignación, sin rubor, no es culpable de nada. En todo caso habría que hablar de repartir responsabilidades, entre todos los que habitamos este lugar llamado mundo. Y no todos tendríamos la misma cuota. Y desde luego no sería justo endosar la cuota más grande a la mayoría, mientras en el status quo se parten de la risa, y los rebeldes se miran al espejo con soberbia autocomplaciente, sabiendo que cuando mueran irán directos al cielo de los justos, llenos de medallas, como premio a su valor en la trinchera. A lo mejor ese ha sido el engaño supremo del status quo, convencer a los indignados de que el enemigo ha sido siempre la mayoría silenciosa y durmiente, no el status quo. Menuda ironía.

Llamarlos a todos -sin distinción y con brocha gorda-, insolidarios, entregados, sometidos, dominados, conquistados, domados, colaboradores, traicioneros, vendidos, rendidos, dormidos, pasotas, negligentes, anestesiados, pasivos, indecisos, tibios, complacientes, sumisos, mansos, conformistas, abandonados, irresponsables, indiferentes, perdedores, vencidos, dejados, acojonados, acobardados, miedosos, asustados, desentendidos, obedientes, subordinados, humillados, indecentes, es muy mala estrategia. Muchos de ellos se sentirán contrariados e insultados. Los indignados tendrían que encontrar una forma menos agresiva de tratar a la mayoría. Es preferible tener algo en común con ésta, por poco que sea; algo es mejor que nada. Es cierto que no se puede dar la batalla por perdida, pero tampoco hay que estar con el palo atizando a todo el que no hace las cosas como sancionan los gurús de la indignación.

A los indignados se les olvida una cosa muy importante. Que haciendo las cosas solos no han conseguido nada hasta el momento. Que mejor les iría por la vida si actuaran tendiendo puentes y encontrando grupos de la mayoría con los que establecer alianzas. Se ha perdido la retórica que convence, que atrae y seduce. Muchos indignados se comportan como predicadores furibundos, y no hacen otra cosa que ladrar al oído de la mayoría, o darles palos de todos los colores. Quejarse de todos ellos y cargar las tintas en su contra, cuando no insultar al común de los mortales, no produce resultados significativos. Y así no van a ninguna parte, tratando de despertar al dormido a base de golpes. Si a uno le ladran al oído, lo normal es que le duela y se aparte. La 'verdad' se puede expresar sin agresividad, y la 'justicia' se puede defender sin aspavientos, sin superioridades morales ridículas, sin subirse en púlpitos y bombardear al personal con castigos infernales. 

En mi opinión, los indignados harían bien en usar la persuasión amistosa, también la pedagogía, para que sus filas se vean engrosadas por nuevos miembros. Y no atacar a todos esos a los que no han convencido. Algún día pueden ser potenciales aliados. Es lo que les digo: no trates como enemigo al que llegado el momento preciso puede ser tu aliado.